La Coctelera

Despedida y mudanza

En julio de 2005 comencé este blog, de título impersonal y deliberadamente amplio con el que intentaba enterarme de algo del mundillo de las bibliotecas y de la Documentación, tras acabar la carrera, y (como todos) con una enorme incertidumbre profesional. En principio el sitio tenía una gran actividad (¡un post al día y muchos comentarios!) y se dirigía a personas en mi misma situación, estudiantes, recién titulados, gente que empezaba. Convocatorias de becas, ofertas de trabajo, recursos de información, o quejas y críticas (no muy justificadas algunas veces) eran las temáticas principales. Con los otros bloggers del momento conseguimos crear un buen ambiente, nos inventamos palabras como biblioblogosfera, o biblogsfera e introdujimos en España el concepto de Biblioteca 2.0.

Un año más tarde comencé a trabajar en ec3 (donde continúo), y aunque seguí publicando a buen ritmo, las temáticas derivaron hacia la bibliometría y publicación científica, así como hacia el mundo de la web 2.0, en plena ebullición. En los meses siguientes el blog siguió este camino de especialización, paralelo a mi actividad profesional, a la vez que se fue reduciendo el ritmo de publicación. También se redujo la audiencia (en cantidad) y la participación (¡aunque tuve algún hit!), probablemente porque las temáticas daban poco pie a ello, y porque aparecieron nuevos foros donde discutir, y hasta tuvimos la osadía de meter a los blogs de ByD en las revistas científicas. La compatibilización del trabajo con los estudios de máster primero, luego el pluriempleo, posteriormente la preparación de la tesis doctoral, y junto a esto una exigencia de originalidad cada vez mayor a la hora de publicar nuevas entradas provocó un ritmo de publicación cada vez más bajo, que desde finales de 2009 es prácticamente de un post al mes.

Probablemente este viraje académico y bibliométrico, y las nuevas tendencias en comunicación (integración con redes sociales, web móvil) no quedaban bien reflejadas en el blog, ni por el título y presentación ni por las posibilidades tecnológicas del servicio en que se aloja: La Coctelera. Era hora de dar un salto a otro espacio que reflejara mejor lo que hago en la actualidad, y me permitiera mayores posibilidades. Ese salto (que debería haber dado tiempo antes) es un nuevo blog: Primer Cuartil (Q1), alojado en Wordpress, y un dominio propio: www.alvarocabezas.com que me permitirá centralizar mi actividad y reflejar mucho mejor mi perfil profesional.

Aunque siempre da un poco de pena abandonar un lugar tanto tiempo compartido, creo que el cambio es para mejor. ¡Muchas gracias a todos los que habéis pasado fiel u ocasionalmente por este blog! Os espero en mi nueva casa.

Ciencia 2.0 y "slow science"

El movimiento de la ciencia 2.0 y las múltiples herramientas y aplicaciones que beben de este concepto sigue en boga con la aparición de nuevas iniciativas. Siguen naciendo redes sociales científicas, como Iam researcher, desarrollándose apps para teléfonos móviles, como las múltiples que hacen uso de Mendeley, o se construyen aplicaciones encaminadas a la evaluación de autores individuales sobre la base del uso de los trabajos, como ScienceCard. Esta última aplicación es una especie de metaproducto que agrega el uso y la citación de los trabajos académicos en webs como MS Academic Search, Scopus o Citeulike, haciendo uso de las APIs de las diferentes organizaciones.

Hacer metaproductos parece ahora una tendencia en el mundo de la comunicación científica, donde encontramos ejemplos recientes como el Portal de Portales Latindex en cuanto a los repositorios, o la Clasificación CIRC en bibliometría. Cierto que muchas de las aplicaciones 2.0 están condenadas al fracaso dado la escasa masa crítica que alcanzan, pero también parece que otras van consolidándose firmemente e integrándose en el circuito de trabajo de los científicos. En España el reciente lanzamiento de la versión actualizada de la Ciencia 2.0 de REBIUN (con traducción al inglés) o las funcionalidades sociales que plantea implementar Dialnet demuestran que sigue siendo un tema de interés académico.

Por otra parte, y en oposición a esto, surge una tendencia muy interesante que se denomina slow science (y que parece que tiene sus origenes en nuestro queridísimo Eugene Garfield) y que reclama tiempo para hacer ciencia de calidad, para experimentar y para equivocarse. En el manifiesto de la ciencia lenta se puede leer We are scientists. We don't blog. We don't twitter. We take our time [Somos científicos. No blogueamos. No tuiteamos. Nos tomamos nuestro tiempo], algo que contrasta enormemente con la visión de revistas como PLoS One cuyo objetivo es acelerar la publicación de la ciencia y en general de muchas plataformas científicas que hacen públicas las investigaciones en cuanto han sido aceptadas para su publicación.

Lo cierto es que cada vez hay más investigadores que hacen uso de aplicaciones como twitter (como demuestra por ejemplo este manual de twitter para académicos) tanto para comunicar y difundir investigaciones, como para divulgar noticias científicas o como fuente inmejorable para estudiar patrones y conductas sociales, pero no está de más recordar que se tardan años en armar buenos proyectos, realizar experimentos, testear hipótesis, analizar datos e interpretar los resultados. Los investigadores de los famosos neutrinos sin ir más lejos han estado más de seis meses sin hacer públicos sus resultados buscando posibles errores en sus extraordinarios resultados. Sin embargo, los casos que periódicamente sacan a la luz blogs como Retractation Watch demuestran que la ciencia no siempre se hace con este deseable rigor.

A mí me parece que la ciencia 2.0 y la slow science no son conceptos antagónicos, y que se puede hacer uso de todas las herramientas a nuestro alcance para comunicar y hacer más accesibles las investigaciones, a la vez que realizar los experimentos y su comunicación con la máxima seriedad. La disponibilidad de cada vez más ciencia a un click y la facilidad para su comunicación es un gran activo, y no puede debilitar la labor de los científicos, sino que debe acompañarla e impulsarla. Con el máximo rigor.

Las revistas españolas en los JCR 2010

ACTUALIZACIÓN 15/07/2012: La revista Scripta Nova me ha comunicado que dicha publicación no fue excluida de los JCR 2010. Al parecer diversos errores en los cálculos de la citación por parte de Thomson Reuters provocaron en primera instancia la expulsión de la revista del índice, que fue readmitida una vez comprobados que sus niveles de autocitacion estaban dentro de lo habitual, y que se trataba únicamente de un error de la propia empresa.

Un análisis más detallado del caso se explica en JORI, Gerard; Jerónimo BOUZA; Quim BONASTRA y Horacio CAPEL. Scripta Nova en 2011. Balance, impacto y visibilidad de la revista. Scripta Nova. Revista Electrónica de Geografía y Ciencias Sociales.

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Esta semana se han hecho públicos los Journal Citation Reports (JCR) 2010, los populares factores de impacto que cada año por estas fechas ponen nota a las revistas científicas. El motivo de este post es hacer notar algunas cuestiones que atañen a las publicaciones españolas.

1. Este año son 10196 las revistas con factor de impacto calculado, de las cuales,1075 publicaciones lo reciben por primera vez. Esto es fruto de la ampliación de la base de datos de Thomson Reuters en los últimos años por motivos exclusivamente comerciales, principalmente a países con escasa cobertura previa en esta fuente. Las revistas españolas con factor de impacto son ya 73 en el área de Ciencias (+18 respecto al año anterior), y 48 en Ciencias Sociales (+17 sobre 2010). En total son 116 las revistas españolas con factor de impacto calculado en 2010, ya que hay cinco que están recogidas en ambos índices.

2. La gran noticia para los investigadores en Biblioteconomía y Documentación es que la Revista Española de Documentación Científica ha recibido el factor de impacto por primera vez. Se estrena con un índice de 0,489 en el puesto 53 de las 76 listadas en la categoría Information Science & Library Science, un poco por encima de El Profesional de la Información, que con 0,375 ocupa el puesto 56, perdiendo algunas décimas respecto al año anterior. Hay que destacar también la presencia de otra revista hispanoparlante, la mexicana Investigación Bibliotecológica, y de tres brasileñas (Perspectivas em Ciencia da InformacaoInformacao & Sociedade-EstudosTransinformacao) en las posiciones finales del ránking.

3. Llama poderosamente la atención la entrada de la revista Emergencias, al tercer puesto de su categoría (de 23 revistas) en el primer año en que obtiene factor de impacto (3,085 en Emergency Medicine), siendo además la segunda española (de las 116) con mayor índice de impacto. Creo que es la vez que una revista española llega tan alto dentro de una categoría. Sin embargo, no está de más recordar que esta meteórica entrada se debe sobre todo a la ampliación del ISI, que le ha beneficiado enormemente, ya que la gran parte de citas que recibe provienen de otra recién llegada, Anales del Sistema Sanitario de Navarra, y de otras revistas españolas. Por lo tanto esta posición es un poco ficticia. En cualquier caso, enhorabuena a Emergencias, y a ver si son capaces de mantener el tipo en próximas ediciones.

4. El ISI ha excluido del cómputo del factor de impacto a 34 revistas, dos una de ellas españolas debido a un índice de autocitación enormememente alto. Éstas son Scripta Nova (¡95% de autocitación en el año anterior!) - ver actualización al comienzo acerca de Scripta Nova - y Ésta es Archivos de Bronconeumología (74%). Las revistas españolas deben tener cuidado con este parámetro, ya que son muchas las que "viven" mayoritariamente de lo que ellas mismas se citan. Estas expulsiones son un aviso a los editores para que no se excedan con la "ingeniería" del factor de impacto. Especial cuidado deben tener las revistas españolas de Sociales, las dos de Documentación tienen tasas de autocitación en torno al 70%, y otras en Comunicación y Educación presentan niveles similares.

Finalmente sólo queda felicitar a la Revista Española de Documentación Científica, y al Profesional de la Información por sus buenos registros y al resto de revistas españolas que intentan sacar la cabeza en el mercado internacional de la publicación científica.

Más en PLoS ONE's 2010 Impact Factor y Ya se ha publicado el nuevo JCR 2010 (Journal of Citation Reports Edition 2010)

Blogs recomendados sobre publicación científica y evaluación de la investigación

Una de las primeras funciones de este blog y de tantos otros fue simplemente señalar noticias, trabajos, artículos u opiniones de interés encontrados en algún otro lugar de la Red. Esta función tan bella y tan documental, sin embargo ha ido perdiendo fuerza en este medio, a medida que otros más ágiles como Twitter han ido adquiriendo popularidad, y donde los usuarios se muestran muy activos compartiendo toda clase de informaciones.

Un poco como homenaje a esos tiempos "heroicos" y también por supuesto para los lectores de este blog que no estén en twitter (¡alguno habrá!) quería compartir con algo más de detalle de lo que permiten los 140 caracteres un puñado de fuentes que tratan desde diferentes puntos de vista el mundo académico y que puede ser de interés para los bibliotecarios y documentalistas que se mueven en este ámbito, así como a jóvenes investigadores, ya que algunos de ellos tienen un carácter muy didáctico.

PhD2Published (@PhD2Published). Es precisamente el caso de este primer blog; consejos sobre cómo publicar para doctorandos y recién llegados al mundo de la investigación. Academic Book Publishing Advice For First Timers... es su lema. Tips para sacarle el máximo partido a lo que escribimos.

Impact of Social Sciences (@lseimpactblog). Un recién llegado, muy activo y ambicioso. A través de posts de invitados como blogueros académicos o investigadores, lanza pequeñas piezas en tono didáctico donde se muestra cómo hacer un análisis de citas con Scopus, cómo usar Google Books, o cómo escribir un buen abstract científico. Este blog se orienta a los investigadores en Ciencias Sociales, y se centra principalmente en la evaluación de la ciencia, por lo que las entradas bibliométricas están muy presentes. Otro punto fuerte es que fomentan el debate, y se preguntan sobre todo cómo medir el impacto social de la investigación, una materia en la que aún no hemos encontrado respuestas plausibles. Gestionado por un grupo de investigación de la prestigiosa London School of Economics and Political Science han editado incluso un manual sobre impacto en las Ciencias Sociales.

Retraction Watch (@ivanoransky; @armarcus). Este es más técnico y específico. Sus dos autores son profesionales de la industria editorial y a través del blog sacan a la luz fraudes científicos, señalan retractaciones, malas prácticas de revistas y autores y en definitiva el lado oscuro de la publicación científica, sin cortarse un pelo. Magnífico.

The Scholarly Kitchen (@scholarlykitchn). Auspiciado por la Society for Scholarly Publishing, varios autores hablan del mundo editorial, de los e-books, del open access, de las bibliotecas universitarias, y del ecosistema de la publciación electrónica (no sólo científica). Quizá el más interesante de la terna para los bibliotecarios. Entradas largas y ricas discusiones en los comentarios (sí, en este blog hay comentarios, y además se generan debates muy interesantes). Leer con calma.

Francis (th)E mule Science's News. Y uno nacional. Pese a su terrible nombre es el blog español más activo en temas bibliométricos. Desde el anonimato (aunque no es complicado encontrar el nombre del autor), escribe un profesor de la Universidad de Málaga principalmente de Física, pero también de evaluación de la investigación y de bibliometría, desde una perspectiva bastante crítica. A menos que te interesen los neutrinos o los halos galácticos, recomiendo navegar a través de la categoría Bibliometría, y afines.

Hala, a leer.

Pesando y midiendo a los investigadores 2.0 en el Blogs y Medios

Esta semana tuve la ocasión de participar en un evento clásico de la blogosfera, muy alejado de los parámetros de los foros académicos. En el octavo Blogs y Medios granadino JJ Merelo y JF Barrera organizaron una mesa sobre "pesos y medidas", e invitaron a dos tipos de la universidad (a Mari Luz Congosto, de la Carlos III y a mí), y a otros dos del periodismo, Delia Rodríguez (blog Trending Topics en El País), y a Adrián Segovia, analista web del mismo medio.

Delia habló del fenómeno #15M desde el punto de vistas de las redes sociales y de los contenidos, reivindicando la intuición del periodista para distinguir entre lo esencial y lo accesorio, que muchas veces el "streaming" de la actualidad no permite vislumbrar con claridad. Este "lado humano" también lo mencionó Adrián. Pese a que debe ser el tipo que se desayuna con más tablas y números de España reclamó la necesidad de hablar con los periodistas, saber analizar los datos, e interpretarlos para generar no sólo visitas al periódico sino muy especialmente prestigio para el medio. En su intervención me acordé de lo que Jorge Serrano-Cobos había comentado en Granada hace unas semanas, donde nos mencionó el interesantísimo campo de trabajo que supone la analítica web y sus puntos de encuentro con la bibliometría. Aquí me quedó claro que las semejanzas no son sólo con la bibliometría sino también con la arquitectura de la información.

Blogs y Medios Granada

Mari Luz aplica el análisis de redes sociales a fenómenos políticos o sociales. Lo novedoso de su enfoque es que no usa las fuentes de información tradicionales sino que obtiene sus datos de twitter, la gran mina de información de nuestro tiempo. Esto me sugiere otra reflexión. Si pagamos varios millones de euros por el acceso a algunas bases de datos, ¿por qué no intentar poner a disposición de la comunidad científica la base de datos de Twitter como fuente de información para uso académico-investigador? Sociólogos, psicólogos o científicos de redes se frotarían las manos. En su blog tenéis varios ejemplos de lo interesante de su trabajo.

Y finalmente mi presentación, en la línea de la que hice en la UIMP hace unos meses, pero con una (pretendidamente) humorística introducción para neófitos del sistema de evaluación en ciencia, y actualizada con algunos datos de un trabajo muy reciente aparecido en Nature. Los investigadores están usando poco (o muy poco) la web 2.0; el porcentaje de investigadores con blogs, por poner un ejemplo, es bastante bajo, pero es que apenas llega al 40% los investigadores que cuentan con un sitio web en el que difundir sus investigaciones (web personal, del grupo de investigación, etc), lo cual indica que son muchos los científicos que adoptan una actitud pasiva a la hora de difundir su trabajo (¿piensan que no les concierne?)

 

En definitiva, y pese a lo dispar de la mesa, fue una buena ocasión para acercar la oreja al debate que hay en los medios y en las redes sociales sobre contenidos y métricas.

Puedes leer también la crónica de Ámina Pallarés en el blog de Cink.

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Cabezas-Clavijo, Á (2011). Los investigadores en la web 2.0: algunas métricas de uso. En VIII Blogs y Medios, Granada, 26 de mayo.

¿Se valora la divulgación de la ciencia en el sistema español de I+D?

La divulgación de la ciencia es, en el mejor de los casos, la hermana pequeña de la actividad investigadora (en el peor, no hay hermana que valga). Muchos científicos piensan que es muy complicado transmitir lo que hacen a un público no especializado. Otros, que el mensaje se simplifica tanto que se desvirtúa. Hay unos pocos que contra carros y carretas se esfuerzan por divulgar continuadamente su actividad científica, o la que hacen sus colegas intentando que la ciencia no sea algo árido, y especializado, sino que pueda interesar a cualquiera, y muy en especial a los jóvenes ante la falta de vocación en las carreras científicas.

Pero, ¿cómo se valora a los investigadores que deciden hacer ese esfuerzo por transmitir a la sociedad su trabajo diario? La respuesta es clara, NO se valora de ningun manera. Un reciente artículo en Public Understanding of Science profundiza en esta cuestión, señalando que los científicos españoles hacen divulgación por un compromiso moral con la sociedad, y de manera altruista. Las agencias españolas de evaluación no valoran de forma específica la participación de los investigadores en ferias y semanas de la ciencia, programas de televisión, colaboraciones en prensa general o revistas divulgativas, y demás actividades. Los autores del trabajo dicen sin embargo que una gran parte de los investigadores hacen divulgación; son pocos los que no han acudido a dar una conferencia en su pueblo, colaborado en algún boletín o revista local, dado su opinión en medios de comunicación o guiado a los chavales del instituto en alguna actividad, pero generalmente de manera puntual, aunque de forma altruista, y sin recompensas a cambio. Desde luego por mi experiencia en la Universidad de Jaén los profesores se prestaban a colaborar encantados en charlas de carácter divulgativo, pero involucrarlos en actividades más continuadas o que generaran una mayor carga de trabajo era muy complicado, ya que lógicamente esa inversión de tiempo la podían dedicar a otras actividades más "lucrativas" desde el punto de vista científico.

Los autores del trabajo señalan la paradoja que se haya estimulado al menos sobre el papel en planes de I+D y programas de organismos nacionales, de comunidades autónomas y de universidades la divulgación a la sociedad y sin embargo ésta se haya hecho de forma esporádica, ceñida a proyectos concretos, y pocas veces con la continuidad necesaria. Mi opinión es que a menos que se valore de forma adecuada la actividad divulgadora de nuestros profesores, ésta se seguirá realizando a trompicones, vinculada al voluntarismo y al compromiso de unos pocos activistas de la ciencia, y gracias a la financiación puntual de agencias y organismos (ni decir tiene que estos organismos han reducido al mínimo su aportación a la divulgación en los últimos años).

Aunque los autores del trabajo no lo mencionan, es evidente que dentro de este apartado divulgativo se ajustaría como anillo al dedo la actividad que algunos (pocos) profesores de universidad y CSIC desarrollan a través de sus blogs y actividad en redes sociales, que como es sabido, tampoco se valora en modo alguno (hace unos meses en la UIMP tocamos el tema). Probablemente esto sería un acicate para aquéllos que tienen tanto conocimiento que compartir, y se muestran tan poco.

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TORRES ALVERO C., FERNÁNDEZ ESQUINAS M., REY ROCHA J., MARTÍN SEMPERE M.J. (2011). Dissemination practices in the Spanish research system. Scientists trapped in a golden cage. Public Understanding of Science 20(1): 12-25

Adelantando las líneas generales de mi tesis en el Seminario de EC3

Como ya conoceréis, esta semana hemos tenido el encuentro bianual de ec3 en Granada, con destacados ponentes en temas bibliométricos y webmétricos. La crónica del evento  (y las fotos) la podéis encontrar en ec3noticias, y también puedes leer las impresiones de Nico Robinson.

Como previa del seminario, los doctorandos del grupo y el recién doctorado presentamos nuestros proyectos de tesis o resultados preliminares de las mismas. Por mi parte, yo presenté las líneas generales de mi estudio bibliométrico sobre la Región de Murcia, y sobre los grupos de investigación de la Universidad de Murcia. Aquí os la dejo, por si os puede servir de algo. Aconsejo su descarga para una mejor visualización.

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Cabezas-Clavijo, Á. Análisis de la producción y actividad científica de la Región de Murcia (1999-2009): caracterización de los grupos de investigación de la Universidad de Murcia. En III Seminario ec3 sobre evaluación de la ciencia y la comunicación científica. Granada, Universidad de Granada, 16 y 17 de marzo de 2011.

Mendeley, una gran ayuda para la investigación

Una de las herramientas imprescindibles de cualquiera que maneje a diario fuentes de información en su trabajo, y muy especialmente en investigación, es un gestor bibliográfico. A lo largo del año son cientos los artículos, informes, entradas en blogs, o páginas web que leemos, y que pueden servirnos para futuros trabajos. Si esa información no se gestiona bien, acaba por sobrepasarnos (infoxicarnos), haciéndose inmanejable.

Los gestores bibliográficos no son una herramienta muy fashion a decir verdad, pero sin duda es una de las más útiles para el investigador. Las bibliotecas universitarias suelen dar acceso a algún gestor, previo pago de licencia a alguna multinacional de la publicación científica, o bien podemos hacernos con alguno de nueva generación, basados en la web o como programa de escritorio. Si hace unos meses era Zotero el que despertaba más atención, ahora, por las prestaciones que ofrece, parece que Mendeley le ha ganado la partida.

Mendeley es un gestor bibliográfico que extrae los metadatos de los documentos, y los indiza automáticamente. Básicamente ésta es la base de todo, no es un gestor de referencias, es un gestor de documentos. A esto hay que sumarle una potente búsqueda a texto completo, y múltiples opciones de crear carpetas, generar copia automática de los pdf (ya nos podemos olvidar de nombrar los pdf y de guardarlos en una determinada carpeta), etiquetas, y de compartir bibliografía de forma privada con los colegas. También permite hacer anotaciones en forma de post-it en el pdf, y subrayar texto. Es también una herramienta "colaborativa" y en la nube, un detalle muy 2.0 que está contribuyendo a difundir el producto entre los usuarios de la web social.

Además, para los que nos dedicamos a estas cosas del impacto, ofrece estadísticas de uso, y parece que cada vez van incorporando más medidas y datos que pueden ser muy interesantes para la llamada usage bibliometrics. Incluso se han desarrollado aplicaciones como Readermeter, para cuantificar el impacto de los autores individuales en función del número de lectores de esos trabajos.

Aunque reconozco que yo usaba un programa muy anticuado y pesado para estos menesteres, Procite (genial para la bibliometría, fatal para la organización y manejo de archivos de manera rápida) y que no conozco todo lo que hay en el mercado, Mendeley es mi gestor bibliográfico favorito, una vez desechado Zotero, y dado por imposible entenderme con los programas que ofrecen las bibliotecas.

Mendeley también tiene errores, no pocos, en la extracción de las referencias, por ejemplo, por lo que hay que editar manualmente los registros, no permite editar los formatos prestablecidos de cita ni crear nuevos, no permite la carga masiva de datos (bueno, no todo lo bien que debería), y parece que cuando compartes un archivo con un colega no aparecen las anotaciones que uno hace en el pdf. Estos son algunos de los problemas básicos que yo he encontrado, un análisis más a fondo, y con un propósito más específico, sacaría más limitaciones (como digo, para el análisis bibliométrico me sigo quedando con Procite), pero aún así, la facilidad de uso, y la eficacia en la organización de los documentos científicos es magnífica. Ah, y es gratis, y sin intermediarios.

En definitiva, un producto muy recomendable para la mayoría de investigadores y gestores de información.