La Coctelera

Categoría: Fuentes y recursos de información

Ciencia 2.0 y "slow science"

El movimiento de la ciencia 2.0 y las múltiples herramientas y aplicaciones que beben de este concepto sigue en boga con la aparición de nuevas iniciativas. Siguen naciendo redes sociales científicas, como Iam researcher, desarrollándose apps para teléfonos móviles, como las múltiples que hacen uso de Mendeley, o se construyen aplicaciones encaminadas a la evaluación de autores individuales sobre la base del uso de los trabajos, como ScienceCard. Esta última aplicación es una especie de metaproducto que agrega el uso y la citación de los trabajos académicos en webs como MS Academic Search, Scopus o Citeulike, haciendo uso de las APIs de las diferentes organizaciones.

Hacer metaproductos parece ahora una tendencia en el mundo de la comunicación científica, donde encontramos ejemplos recientes como el Portal de Portales Latindex en cuanto a los repositorios, o la Clasificación CIRC en bibliometría. Cierto que muchas de las aplicaciones 2.0 están condenadas al fracaso dado la escasa masa crítica que alcanzan, pero también parece que otras van consolidándose firmemente e integrándose en el circuito de trabajo de los científicos. En España el reciente lanzamiento de la versión actualizada de la Ciencia 2.0 de REBIUN (con traducción al inglés) o las funcionalidades sociales que plantea implementar Dialnet demuestran que sigue siendo un tema de interés académico.

Por otra parte, y en oposición a esto, surge una tendencia muy interesante que se denomina slow science (y que parece que tiene sus origenes en nuestro queridísimo Eugene Garfield) y que reclama tiempo para hacer ciencia de calidad, para experimentar y para equivocarse. En el manifiesto de la ciencia lenta se puede leer We are scientists. We don't blog. We don't twitter. We take our time [Somos científicos. No blogueamos. No tuiteamos. Nos tomamos nuestro tiempo], algo que contrasta enormemente con la visión de revistas como PLoS One cuyo objetivo es acelerar la publicación de la ciencia y en general de muchas plataformas científicas que hacen públicas las investigaciones en cuanto han sido aceptadas para su publicación.

Lo cierto es que cada vez hay más investigadores que hacen uso de aplicaciones como twitter (como demuestra por ejemplo este manual de twitter para académicos) tanto para comunicar y difundir investigaciones, como para divulgar noticias científicas o como fuente inmejorable para estudiar patrones y conductas sociales, pero no está de más recordar que se tardan años en armar buenos proyectos, realizar experimentos, testear hipótesis, analizar datos e interpretar los resultados. Los investigadores de los famosos neutrinos sin ir más lejos han estado más de seis meses sin hacer públicos sus resultados buscando posibles errores en sus extraordinarios resultados. Sin embargo, los casos que periódicamente sacan a la luz blogs como Retractation Watch demuestran que la ciencia no siempre se hace con este deseable rigor.

A mí me parece que la ciencia 2.0 y la slow science no son conceptos antagónicos, y que se puede hacer uso de todas las herramientas a nuestro alcance para comunicar y hacer más accesibles las investigaciones, a la vez que realizar los experimentos y su comunicación con la máxima seriedad. La disponibilidad de cada vez más ciencia a un click y la facilidad para su comunicación es un gran activo, y no puede debilitar la labor de los científicos, sino que debe acompañarla e impulsarla. Con el máximo rigor.

Blogs recomendados sobre publicación científica y evaluación de la investigación

Una de las primeras funciones de este blog y de tantos otros fue simplemente señalar noticias, trabajos, artículos u opiniones de interés encontrados en algún otro lugar de la Red. Esta función tan bella y tan documental, sin embargo ha ido perdiendo fuerza en este medio, a medida que otros más ágiles como Twitter han ido adquiriendo popularidad, y donde los usuarios se muestran muy activos compartiendo toda clase de informaciones.

Un poco como homenaje a esos tiempos "heroicos" y también por supuesto para los lectores de este blog que no estén en twitter (¡alguno habrá!) quería compartir con algo más de detalle de lo que permiten los 140 caracteres un puñado de fuentes que tratan desde diferentes puntos de vista el mundo académico y que puede ser de interés para los bibliotecarios y documentalistas que se mueven en este ámbito, así como a jóvenes investigadores, ya que algunos de ellos tienen un carácter muy didáctico.

PhD2Published (@PhD2Published). Es precisamente el caso de este primer blog; consejos sobre cómo publicar para doctorandos y recién llegados al mundo de la investigación. Academic Book Publishing Advice For First Timers... es su lema. Tips para sacarle el máximo partido a lo que escribimos.

Impact of Social Sciences (@lseimpactblog). Un recién llegado, muy activo y ambicioso. A través de posts de invitados como blogueros académicos o investigadores, lanza pequeñas piezas en tono didáctico donde se muestra cómo hacer un análisis de citas con Scopus, cómo usar Google Books, o cómo escribir un buen abstract científico. Este blog se orienta a los investigadores en Ciencias Sociales, y se centra principalmente en la evaluación de la ciencia, por lo que las entradas bibliométricas están muy presentes. Otro punto fuerte es que fomentan el debate, y se preguntan sobre todo cómo medir el impacto social de la investigación, una materia en la que aún no hemos encontrado respuestas plausibles. Gestionado por un grupo de investigación de la prestigiosa London School of Economics and Political Science han editado incluso un manual sobre impacto en las Ciencias Sociales.

Retraction Watch (@ivanoransky; @armarcus). Este es más técnico y específico. Sus dos autores son profesionales de la industria editorial y a través del blog sacan a la luz fraudes científicos, señalan retractaciones, malas prácticas de revistas y autores y en definitiva el lado oscuro de la publicación científica, sin cortarse un pelo. Magnífico.

The Scholarly Kitchen (@scholarlykitchn). Auspiciado por la Society for Scholarly Publishing, varios autores hablan del mundo editorial, de los e-books, del open access, de las bibliotecas universitarias, y del ecosistema de la publciación electrónica (no sólo científica). Quizá el más interesante de la terna para los bibliotecarios. Entradas largas y ricas discusiones en los comentarios (sí, en este blog hay comentarios, y además se generan debates muy interesantes). Leer con calma.

Francis (th)E mule Science's News. Y uno nacional. Pese a su terrible nombre es el blog español más activo en temas bibliométricos. Desde el anonimato (aunque no es complicado encontrar el nombre del autor), escribe un profesor de la Universidad de Málaga principalmente de Física, pero también de evaluación de la investigación y de bibliometría, desde una perspectiva bastante crítica. A menos que te interesen los neutrinos o los halos galácticos, recomiendo navegar a través de la categoría Bibliometría, y afines.

Hala, a leer.

Mendeley, una gran ayuda para la investigación

Una de las herramientas imprescindibles de cualquiera que maneje a diario fuentes de información en su trabajo, y muy especialmente en investigación, es un gestor bibliográfico. A lo largo del año son cientos los artículos, informes, entradas en blogs, o páginas web que leemos, y que pueden servirnos para futuros trabajos. Si esa información no se gestiona bien, acaba por sobrepasarnos (infoxicarnos), haciéndose inmanejable.

Los gestores bibliográficos no son una herramienta muy fashion a decir verdad, pero sin duda es una de las más útiles para el investigador. Las bibliotecas universitarias suelen dar acceso a algún gestor, previo pago de licencia a alguna multinacional de la publicación científica, o bien podemos hacernos con alguno de nueva generación, basados en la web o como programa de escritorio. Si hace unos meses era Zotero el que despertaba más atención, ahora, por las prestaciones que ofrece, parece que Mendeley le ha ganado la partida.

Mendeley es un gestor bibliográfico que extrae los metadatos de los documentos, y los indiza automáticamente. Básicamente ésta es la base de todo, no es un gestor de referencias, es un gestor de documentos. A esto hay que sumarle una potente búsqueda a texto completo, y múltiples opciones de crear carpetas, generar copia automática de los pdf (ya nos podemos olvidar de nombrar los pdf y de guardarlos en una determinada carpeta), etiquetas, y de compartir bibliografía de forma privada con los colegas. También permite hacer anotaciones en forma de post-it en el pdf, y subrayar texto. Es también una herramienta "colaborativa" y en la nube, un detalle muy 2.0 que está contribuyendo a difundir el producto entre los usuarios de la web social.

Además, para los que nos dedicamos a estas cosas del impacto, ofrece estadísticas de uso, y parece que cada vez van incorporando más medidas y datos que pueden ser muy interesantes para la llamada usage bibliometrics. Incluso se han desarrollado aplicaciones como Readermeter, para cuantificar el impacto de los autores individuales en función del número de lectores de esos trabajos.

Aunque reconozco que yo usaba un programa muy anticuado y pesado para estos menesteres, Procite (genial para la bibliometría, fatal para la organización y manejo de archivos de manera rápida) y que no conozco todo lo que hay en el mercado, Mendeley es mi gestor bibliográfico favorito, una vez desechado Zotero, y dado por imposible entenderme con los programas que ofrecen las bibliotecas.

Mendeley también tiene errores, no pocos, en la extracción de las referencias, por ejemplo, por lo que hay que editar manualmente los registros, no permite editar los formatos prestablecidos de cita ni crear nuevos, no permite la carga masiva de datos (bueno, no todo lo bien que debería), y parece que cuando compartes un archivo con un colega no aparecen las anotaciones que uno hace en el pdf. Estos son algunos de los problemas básicos que yo he encontrado, un análisis más a fondo, y con un propósito más específico, sacaría más limitaciones (como digo, para el análisis bibliométrico me sigo quedando con Procite), pero aún así, la facilidad de uso, y la eficacia en la organización de los documentos científicos es magnífica. Ah, y es gratis, y sin intermediarios.

En definitiva, un producto muy recomendable para la mayoría de investigadores y gestores de información.

Curso de fuentes de información electrónicas

Tenía pendiente colgar por aquí la presentación de un curso sobre fuentes de información que dí hace poco en el Experto en Metodología de la Investigación y Análisis Prospectivo, organizado por la Universidad de Granada y el MADOC, sobre fuentes de información electrónica. En el módulo, además de bases de datos académicas y profesionales, prestamos especial atención a las posibilidades de la web 2.0, alertas rss, twitter, redes sociales... Dado el tipo de usuarios al que se dirigía (analistas de inteligencia) fue curioso comprobar cómo esta parte les resultó de lo más interesante, y bastante desconocida.

En el último tema también se trataron asuntos de vigilancia tecnológica (que me perdonen los especialistas), y algún software para hacer análisis de redes y para extraer conocimiento a partir de las bases de datos de producción científica y de patentes. Ahí va.

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Cabezas Clavijo, Álvaro. Introducción al uso y gestión de recursos de información electrónicos. Mando de Adiestramiento y Doctrina. Ministerio de Defensa. Universidad de Granada. Granada, Noviembre 2010

La Ciencia 2.0 de Rebiun

Acaba de publicarse esta semana un informe elaborado por un grupo de trabajo de REBIUN coordinado por José Antonio Merlo y titulado Ciencia 2.0: aplicación de la web social a la investigación que recoge las posibilidades que las diversas herramientas de la web 2.0 investigadora ofrecen a las bibliotecas universitarios y a sus investigadores. Se trata de un análisis de herramientas, que como dice la nota emitida, se han agrupado en tres grandes categorías.

1.Compartir la investigación

1.1. Redes sociales científicas
1.2. Bases de datos de científicos
1.3. Plataformas para la investigación
1.4. Servicios instrumentales participativos (compartir archivos, encuestas e investigación social, gestión de mapas conceptuales)

2. Compartir los recursos

2.1. Gestores de referencias bibliográficas
2.2. Favoritos sociales
2.3. Índices de citas

3. Compartir los resultados

3.1. Blogs y wikis
3.2. Servicios de noticias científicas
3.3. Acceso abierto

El documento tiene un claro paralelismo con aquel trabajo que publicamos hace un tiempo y en el que introdujimos y abordamos las principales aplicaciones de la ciencia 2.0. En este caso los autores han realizado un trabajo más exhaustivo de recopilación de recursos, si bien como ocurre con un concepto tan difuso como el 2.0 algunos de los servicios reseñados presentan dudas acerca de su carácter social. Lo cierto es que en las últimas semanas los conceptos de ciencia 2.0 y de e-ciencia vuelven a sonar con cierta fuerza en los entornos de bibliotecas universitarias. Esto es positivo ya que es interesante que se reflexione sobre las herramientas y sobre las mejoras que pueden aportar a los investigadores. En este sentido, es imprescindible evaluar el rendimiento de estas herramientas bajo parámetros cuantitativos a fin de determinar su uso (o potencial uso) por parte de la comunidad universitaria.

Dado que la noción de utilidad es lo que guía la adopción por parte de los investigadores es probable que se animen a probar recursos que ya conocen como los gestores de referencias bibliográficas antes de embarcarse en aplicaciones con menos utilidad percibida, como los sitios de favoritos sociales. En definitiva,  un informe muy útil ya que puede contribuir al conocimiento de los recursos de la ciencia 2.0 por parte de las bibliotecas universitarias, que debería ir acompañado por parte de éstas de acciones concretas de implantación o formación en algunas de las herramientas, aquéllas más demandadas por los usuarios.

Thinkepi 2010

Por fin he tenido ocasión de leer con calma el anuario Thinkepi 2010 que amablemente los editores de la revista me hicieron llegar antes del verano. Como es de sobra conocido, esta revista cada temporada recopila las tendencias más destacadas del pasado año y lo que acontecerá en el venidero en el mundo de la Documentación y de las áreas afines (cada vez más la Comunicación y menos los archivos, por lo que parece).

Como en otras ocasiones, las aportaciones son desiguales; algunas son provocadoras y excitantes, cumpliendo sobradamente con su papel de think tank y de aportar ideas al debate haciendo algo de prospectiva ficción, como el de Javier Leiva (Biblioteca Pública SL). En otros casos son pequeñas piezas que se leen con deleite y con interés como la aportación de L.J. Martínez sobre el libro como excepción, o el de C. Urbano sobre la infoxicación. Por supuesto en mi caso también leo con interés los artículos sobre comunicación científica y el mundo 2.0. Otros trabajos son apenas una mera sucesión de conceptos vacíos que aportarán poco al lector.

En el apartado de puntos flacos, se echa en falta más gráficos y tablas de datos (entiendo que es complicado distribuir vía web pero podría incorporarse como anexos o ficheros adjuntos), y menos pantallazos de webs, que si bien hacen atractiva la presentación gráfica no suelen aportar mucho al conjunto de los artículos. Sería muy interesante también aportar un glosario de términos dada la profusión de neologismos y de terminología con dificil traducción al español, y que no siempre es fácil de entender para el lector. Por contra es muy interesante el índice onomástico que permite establecer un pequeño ránking de popularidad de los autores del campo.

Respecto a las respuestas y reacciones a los textos, otros compañeros (Sedic, Doc enredado) ya han hecho hincapié en la bajada de comentarios, pero es que a medida que el nivel de los artículos y la especialización aumenta es complicado aportar notas de interés a los mismos. En cualquier caso cada vez más veo las reacciones a los textos como una parte prescindible de la edición en papel de la publicación.

En definitiva, y pese a las debilidades señaladas, Thinkepi se consolida como una de las publicaciones de referencia en la ByD española, la que está más atenta a las nuevas tendencias y novedades en el área. Por cierto, el día 21 de octubre es la presentación oficial en Madrid donde se detallarán todas las novedades.

El español como idioma científico: salto al vacío o salto a la Red

Acaba de salir publicado un artículo titulado El español como idioma científico: salto al vacío o salto a la Red [pdf] en la revista Apuntes de Ciencia y Tecnología, de la Asociación para el Avance de la Ciencia y la Tecnología en España (AACTE). El artículo me lo pidieron al hilo del post en que criticaba un poquillo algunas de las apreciaciones que algunos de los autores de la obra El español: lengua para la ciencia y la tecnología editado por el Instituto Cervantes habían realizado acerca del papel que el español debía tener en ciencia. A partir de ahí he tirado un poco de archivo situando el tema en el marco de la política científica española de las últimas décadas, y reiterando las críticas que hacía en el post.

Por otro lado, en el artículo, ya con connotaciones más documentales, también se habla de los repositorios como una de las medidas a fomentar para mejorar la presencia del español en la ciencia. Tirar de repositorios, la progresiva puesta en la Red de los archivos de las revistas españolas o la mejora de las webs personales de los académicos españoles son algunas medidas muy básicas pero que contribuirían a fomentar la visibilidad de la ciencia en español. Todo ello sin tener que renunciar a la publicación en inglés (ningún investigador lo va a hacer), que es lo que se valora y recompensa por parte de las administraciones, y que por otra parte es la única opción posible en todas las ciencias puras y exactas, y cada vez en mayor parte de las ciencias sociales.

Es un artículo de opinión, cortito, y el tono es bastante informal. La referencia completa, que os podéis descargar en la web de ec3 es:

Buscando citas con Google Books

Una de las críticas habituales a los índices de citas, y en general a todo el entramado de la evaluación de la ciencia es el escaso peso que se otorga a los libros. En general, en ciencias, los libros apenas contienen investigación original, son más bien un compendio de conocimientos expresados previamente a través de artículos científicos, pero en ciencias sociales, y especialmente en humanas, los libros son el principal (o un muy importante) cauce de expresión de los investigadores.

Curiosamente Google Books, el programa de digitalización de libros de Google proporciona una función quizá no concebida en un principio, y es que otorga a los investigadores la posibilidad de buscar las citas que sus trabajos han recibido desde este conjunto de monografías. Si bien no siempre se tiene acceso al lugar exacto desde el que se ha citado nuestro trabajo, esta herramienta es un buen complemento a la hora de buscar indicios de calidad para los investigadores que quieren saber la relevancia que sus trabajos han tenido en las monografías. Con Google Books se pueden obtener las citas que un libro (o un artículo, o una tesis, o cualquier otro material) ha recibido desde otros libros, dato éste que no nos ofrece ninguno de los sospechosos habituales; ni Web of Science ni Scopus (aunque éstos sí nos permiten saber las veces que un libro ha sido citado desde las revistas que recopilan).

Hay quien puede pensar que esta función ya nos la daba Google Scholar, sin embargo los universos de Google Scholar y de Google Books son diferentes (el primero busca materiales académicos en la web, el segundo, en los libros que digitaliza merced a a cuerdos con editores y bibliotecas) por lo que si bien puede haber algún grado de solapamiento, son herramientas complementarias.

Por aquí os dejo un caso tomando como ejemplo a Emilio Delgado. Fijaos que nos permite buscar las obras de las que es autor, y también las que lo citan. Lo mismo podríamos hacer con un determinado trabajo, Elegimos la segunda opción. Podeis pinchar en la imagen para hacer la misma búsqueda.

Ahora fijaos en los comandos que usa google; los resultados, todo hay que decirlos, no son perfectos, pero nos ayudan a extender una búsqueda documental con material publicado en libros, lo cual a muchos investigadores le vendrá muy bien para acreditar su calidad ante los organismos evaluadores.

Espero que haya sido de utilidad. Y para saber más,