Categoría: Metrías
7 Octubre 2009
Supongo que a estas alturas ya estareis al tanto de la iniciativa la ciencia española no necesita tijeras, impulsada desde el blog Irreductible. La idea es que a través de las diferentes herramientas de la web 2.0 todo el que quiera, muestre sus razones ante los recortes en presupuestos de I+D que se plantean para el próximo año. Estos días atrás he compartido bastantes enlaces a través de las redes sociales, dando cuenta de lo que iba sucediendo. Los recortes, que en principio se plantearon en torno al 30%, finalmente se quedarán entre un 10-15%. Podeis seguir todas las entradas realizadas con motivo de este dia en la web central del proyecto, y en twitter con la etiqueta #TijerasNo.
Más allá de las ideas políticas, los recortes en ciencia son un tremendo error. Ya no se trata de cambiar de modelo productivo (eso sería imposible ahora aunque se duplicasen los presupuestos en I+D) se trata de mantener los logros alcanzados en los últimos años. Las sociedades con mayor gasto en I+D también son aquéllas con mayor nivel de bienestar.
La cultura de la investigación se ha instaurado en las universidades, y aunque más lentamente también lo hace en los hospitales. Más dinero no significa mejor ciencia, pero seguro que las posibilidades aumentan. Creo, como Álvaro Roldán, que se trata principalmente de gastar con más eficiencia, pero dudo que con recortes del 15% eso sea factible.
Para hacer mejor ciencia hacen falta más y mejores científicos pero también personal de soporte a la investigación, administrativos que gestionen viajes y facturas, sí, pero también técnicos que agilicen procesos, que reduzcan la carga burocrática del sistema y que liberen a los investigadores de buena parte de las tareas no investigadoras a las que deben enfrentarse cada día. La solicitud de proyectos de investigación, a justificación de una partida para comprar ordenadores o el pago de una traducción de un artículo científico son algunos de los quehaceres diarios de los investigadores; hacen falta personal de laboratorio, analistas de datos, informáticos, traductores o documentalistas. Todas estas personas forman una red de soporte que ayuda a hacer más eficiente la actividad científica.
Dudo que con los recortes en gastos corrientes se vaya a conseguir la mejora de los resultados de nuestro sistema científico, que basándose en los conteos de publicaciones algunos sitúan triunfalmente en el noveno puesto mundial.
Por todo ello, y porque este año DEBO encarrillar mi tesis doctoral, la ciencia española no necesita tijeras.
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Otros blogs documentales que se han sumado a la causa: ANB, Bibliometría, Javier Leiva, Bibliovirtual, Infobiblio
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28 Septiembre 2009
- continuación de Cómo se comunican los investigadores (I) -
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Seguimos con el estudio Communicating knowledge: How and why UK researchers publish and disseminate their findings, en esta segunda parte del post abordamos los aspectos relativos a la citación y las implicaciones para la evaluación de la investigación.
Respecto a la citación el informe detecta por un lado que las revistas están limitando el número de referencias a incluir en los textos por lo que los investigadores se ven obligados a "seleccionar" (aún más) a quíén citan. Así prevalecen las citas emitidas a las mismas revistas donde se publica el trabajo o a otras de alta consideración en detrimento de revistas de impacto limitado o circulación más restringida.
Además de las motivaciones para citar (o no) a otros autores, ampliamente debatido en la literatura del campo, se revisa si la disponibilidad del material (acceso online) influye en lo que se cita. Aunque varía según disciplinas, es muy destacable que un tercio de los investigadores en Biomedicina y Ciencias de la Vida declaren que este factor tiene una influencia alta en su comportamiento al citar, hecho que afecta especialmente a los investigadores más jóvenes. En Humanidades este porcentaje es apenas de un 14%. Citar sólo lo que se tiene accesible es un riesgo evidente, ya que reduce los límites de la ciencia a una cuestión de visibilidad y de page rank. Está por ver si es una tendencia que se confirma (Evans, 2008 [pdf]) o no (Lariviere et al, 2009 [pdf]).
Las citas a libros parecen que también descienden con el tiempo. Los autores del artículo lanzan la hipótesis de que esto puede estar relacionado con el presupuesto destinado a monografías en las bibliotecas académicas, pero también puede estar vinculado a la disponibilidad de tiempo necesaria para leer un libro, mucho mayor que la que se necesita para un artículo. ¿Nos hemos instalado en una cierta cultura de la pereza respecto a las fuentes de información?
Un capítulo aparte merece la evaluación de la investigación y cómo esto afecta al comportamiento de los investigadores. En ciertas disciplinas las directrices de las agencias financiadoras de la investigación y de las propias instituciones académicas empujan a los investigadores a publicar en modos que no les son naturales. Por ejemplo, en otros formatos (los capítulos de libros son poco valorados en comparación con los artículos en revistas de impacto) o en revistas de más alto impacto de las que acostumbran a usar, a expensas de que los resultados de investigación tarden más tiempo en publicarse y por lo tanto en ponerse a disposición de otros investigadores y de los profesionales. Esto es especialmente relevante en las áreas de investigación aplicada.
Sin embargo, esta estrategia de publicación va en beneficio de la carrera académica, del prestigio entre los pares y de las opciones de alcanzar más financiación para continuar investigando (contratar a becarios, asistir a reuniones y conferencias, comprar equipos tecnológicos,...). En definitiva, mensajes contradictorios y muchas veces, dilemas de difícil resolución para el investigador que se ve obligado a jugar con unas reglas que no siempre son las más adecuadas para el progreso de la sociedad.
El estudio, utilísimo a mi parecer, pone de manifiesto la incertidumbre y la inquietud de los investigadores ante los modelos de evaluación de la actividad científica (especialmente los bibliométricos), y su acatamiento, aunque a regañadientes, de los sistemas impuestos por las agencias (por los políticos). Los últimos años han traido nuevos cauces de difusión de la investigación - open access y web 2.0 -, que están siendo aprovechados por parte de los científicos, sin embargo, el reconocimiento y las recompensas a los investigadores se siguen asignando por las vías tradicionales de la ciencia académica.
Los investigadores, pues, están a expensas de los políticos, mal que les pese.
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24 Septiembre 2009
Se ha publicado esta semana un informe que se adentra en los distintos aspectos que influyen en la comunicación científica de los investigadores británicos, principalmente en sus motivaciones y estrategias de publicación y citación y los factores que la afectan. El trabajo, Communicating knowledge: How and why UK researchers publish and disseminate their findings, realizado por la RIN (Research Information Network) es de una solvencia absoluta y además incorpora elementos originales que lo diferencian de otros estudios de esta índole, comenzando por el enfoque múltiple de su metodología y continuando por algunos de los elementos que analiza. Huelga decir que si bien el estudio se circunscribe a las islas británicas, muchos de sus resultados son muy aplicables a nuestro país. Como hay varios aspectos que quiero comentar de este informe voy a trocear este post en dos, no vaya a ser que nos atragantemos con tanta ciencia de una sóla vez.
La primera parte del informe RIN se dedica a los hábitos de publicación de los investigadores. Sobre los medios para difundir la investigación, se constata la creciente importancia del artículo científico incluso en áreas como Ciencias Sociales y Humanidades donde el canal de comunicación dominante siempre ha sido (en mayor o menor medida) el libro. La publicación en repositorios open access es mucho más valorada en Ciencias que en Humanidades. Los propios investigadores en física o matemáticas ven en gran medida como la publicación en repositorios les da a conocer a mayores audiencias y acelera la difusión de sus trabajos. En Humanidades parece que se comienza a andar ahora ese camino, lentamente. Como curiosidad, los investigadores apenas le dan importancia a canales como blogs, foros u otros medios electrónicos de comunicación informal ya que sólo un 12% le concede algún tipo de relevancia a la hora de difundir investigación.
También se detecta una tendencia ascendente en cuanto a la colaboración entre instituciones así como a la colaboración internacional, lo que deriva en el aumento del número medio de autores por trabajo (algo que también hemos comprobado en el informe que acabamos de presentar para la Región de Murcia). Del mismo modo se percibe un cambio de hábitos en el comportamiento de publicación determinado en gran parte por las políticas de evaluación y las decisiones que se toman a la hora de repartir los fondos para investigar (esto lo veremos en la segunda parte del post).
Uno de los aspectos novedosos que estudia el informe es el orden de firma de los autores en los trabajos científicos, algo que llevamos tiempo analizando en ec3 (por ejemplo, en relación a la presencia de España en Nature, Science y otras; Jiménez-Contreras et al, en prensa [pdf]), así como los distintos hábitos por disciplinas. Ya que, habitualmente, no todos los autores de un artículo han colaborado de la misma manera en la investigación que da lugar a su publicación, la posición en la cadena de firmantes es un factor que nos ayuda a entender el peso de cada autor en un trabajo. Si bien la importancia de los firmantes en primer y último lugar queda fuera de duda en la mayoría de disciplinas, en Matemáticas o Humanidades el orden alfabético es lo más habitual, independientemente de quien haya aportado la mayor parte del trabajo. También se aprecian curiosidades, como que en Psicología el autor principal sea el primer autor en el artículo, pero en Psiquiatría éste sea el último. Además el informe muestra datos de cómo se decide el orden de firma de los trabajos según disciplinas y lanza la recomendación de que las agencias e instituciones editen guías de buenas prácticas y recomendaciones al respecto.
En el siguiente post resumimos los hábitos de citación de los investigadores británicos y cómo las políticas de evaluación (en especial, las basadas en indicadores bibliométricos) afectan al modo en que se produce y difunde la investigación.
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15 Septiembre 2009
Esta semana hemos presentado en el VI Foro sobre la Evaluación de la Calidad de la Educación Superior y de la Investigación en Vigo varias comunicaciones en las que detallamos los trabajos que tenemos entre manos en EC3. Yo participo en una de ellas, en la que se avanzan los primeros resultados y la metodología de un proyecto que busca contruir unos marcos de referencia bibliométricos (producción y citación básicamente) a nivel nacional para las categorías temáticas definidas por la ANEP. Algo parecido a lo que hace el ISI con sus baselines. Es la propia ANEP (Agencia Nacional de Evaluación y Prospectiva) quien impulsó el proyecto, con el que queremos dotar de una herramienta complementaria de apoyo a la toma de decisiones a los evaluadores de proyectos de investigación.
Aquí os dejo la presentación. Algunas diapositivas van algo cargaditas y no se ven bien, así que al que le interese que se descargue directamente el archivo. Algunas cosas no funcionan tan bien en la nube como en el disco duro.
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21 Julio 2009
En los últimos meses son varios los casos que han aparecido en los medios que ponen en entredicho el sistema de publicación científica o que al menos sacan a la luz diversas malas prácticas que se han dado principalmente por parte de las editoriales y de los responsables de las revistas.
Este tipo de noticias va saliendo a la luz pública de cuando en cuando. Abusos por parte de los miembros de comités editoriales, invención de datos, publicación redundante, etc. Creo que estas informaciones tienen ( o deben tener) repercusión dentro del mundillo documental, ya que son las bibliotecas universitarias los principales clientes de estas empresas.
Uno de los casos más sonados involucra además a una revista de nuestro ámbito. The Open Information Science Journal (TOISCIJ) aceptó un artículo generado mediante un programa informático (SciGen). Cualquier mínima revisión hubiera detectado que el artículo era un absoluto disparate, y lo hubieran rechazado, sin embargo, la editorial Bentham, que publica diversas revistas en open access aceptó el artículo y requirió al autor la tasa habitual (800 doláres) para su publicación.
El caso deja en entredicho la fiabilidad de ciertas editoriales y el modelo de negocio de las publicaciones open access. Inmediatamente se ha levantado la sospecha de que revistas de esta modalidad podrían publicar artículos por un interés exclusivamente económico (recordemos que un buen porcentaje de las revistas open acess son gratuitas para el lector, pero exigen al autor un pago para cubrir gastos). Por cierto, que Javier Leiva, que es un pionero en todo, ya se la coló a E-Lis hace unos años, siguiendo el mismo método.
Otro caso bastante feo se ha dado con la multinacional Elsevier que ha admitido publicar en los últimos años varias revistas falsas, financiadas por una multinacional farmaceutica, y que publicaba resultados (sorpréndanse) favorables a dicha compañía (Merck, en concreto). Los resultados además no eran originales, ya que previamente se habían publicado en otras publicaciones. Por supuesto en ningún lugar se acreditaba a la compañía financiadora de la revista.
En definitiva, algunas pinceladas del lado oscuro del complejo y apasionante mundo de la publicación científica.
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3 Abril 2009
Como ya os conté en el post anterior, esta semana hemos tenido sarao por Granada, con el que nos hemos metido ya de lleno en el mundo de la web 2.0 y de sus posibles aplicaciones en cuanto a evaluación (nuevos indicadores para medir la visibilidad) y a comunicación científica (plataformas para difundir las investigaciones, estrategias para aumentar el impacto).
Bajo mi punto de vista el seminario ha tenido aportaciones muy interesantes de interés no sólo para el ámbito bibliométrico, como queda demostrado con el gran número de asistentes y la diversidad de los mismos, desde investigadores de distintas ramas hasta bibliotecarios, sino prácticamente para cualquier persona que quiera aprovechar al máximo los recursos de la web social y en particular aquellos enfocados a hacernos más ágil la tarea de investigación y de soporte a la misma.
Aquí os dejo mi presentación, enfocada a las aplicaciones 2.0 específicas para investigadores, y que sigue la línea, poco más o menos del artículo que publicamos en EPI recientemente.
Aquí se distinguen tres clases de herramientas: las que sirven para recuperar información y generar conocimiento; las que nos sirven para difundir las investigaciones, y aquellas que nos permiten monitorizar la repercusión que la investigación genera, en una función digamos de vigilancia tecnológica, de control del entorno.
Que os guste.
Cabezas-Clavijo, A. Herramientas para una ciencia 2.0. II Seminario sobre evaluación y comunicación de la ciencia. Universidad de Granada. Granada, 2 de abril, 2009.
También puedes ver todas las presentaciones de EC3, y en breve todas las intervenciones de los participantes en la web del seminario.
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26 Marzo 2009
Seguramente ya lo habrás leído por otras fuentes, pero no podía dejar pasar la oportunidad de promocionar por aquí también el seminario que organizamos en EC3 el próximo 2 de abril sobre evaluación y comunicación de la ciencia, que es continuación de otro que celebramos hace ya un par de años.
Aprovechando la estancia de la profesora Jane Rusell en Granada como profesora invitada por nuestro grupo (al igual que hace un par de años hicimos con Henk Moed), hemos organizado este sarao, en el que vamos a tocar algunos de los temas en los que diversos grupos de investigación llevamos trabajando en los últimos meses.
Así, por la mañana la sesión esta dedicada a la web 2.0. Alberto Labarga comentará la iniciativa 2.0 de Elsevier Grand Challenge en la que participó con su The Living document. Y luego tres de EC3, Dani Torres, Emilio Delgado y yo mismo hablando de visibilidad en la web 2.0, google scholar y ciencia 2.0.
Por la tarde Fernández Esquinas et al, del Instituto de Estudios Sociales Avanzados del CSIC hablará sobre el sistema andaluz de I+D, Gualberto Buela presentará sus famosos ránkings de universidades, José Navarrete echará un vistazo a los sistemas de información para la evaluación de la ciencia, y para terminar, nuestra invitada cubana Yusnelkis Milanés hablará de las patentes como herramienta para la vigilancia tecnológica.
Como veis, completito y todo gratis por supuesto. Echa un vistazo al programa, y a lo que tienes que hacer para inscribirte. Ya sabes, el jueves 2 de abril en la Facultad de Comunicación y Documentación de la Universidad de Granada. ¡Te esperamos!
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20 Febrero 2009
De vez en cuando, los gestores de las universidades se desayunan con noticias de su institución que les ponen los pelos de punta o bien les engordan el ego hasta puntos insospechados. Ese día los periodicos comentan que la universidad x aparece en el puesto n en el ránking y elaborado por z. De la variable n depende la (des)dicha de cada cual.
Esta semana que acaba ha sido una de esas, ya que han coincidido varias noticias relativas a la calidad de las universidades y a su ordenación según unos parámetros más o menos discutibles. En concreto, varios periódicos se han hecho eco del artículo Ranking de 2008 en productividad en investigación de las universidades públicas españolas, de Buela-Casal et al [noticia, texto completo del artículo] que sitúa en primera posición a la sevillana Pablo de Olavide y que coloca a prestigiosas universidades como la Politécnica de Madrid casi al final de la clasificación.
Casi al mismo tiempo aparecía esta semana la noticia de que el Ministerio de Ciencia e Innovación daba luz verde a un ránking oficial de universidades que pretende fomentar la competitividad y mejorar la calidad de las mismas. Como complemento a la noticia, mi apreciado Elías Sanz comentaba en El Mundo las importantes implicaciones de dichas herramientas en la política universitaria y advertía sobre las metodologías usadas para su confección.
Igualmente, la actualización del ránking webométrico de universidades que periódicamente elabora el Laboratorio de Cibermetría liderado por Isidro Aguillo ha sido noticia en varios medios, destacándose el hecho de que cuatro españolas aparezcan entre las 200 con más visibilidad web del mundo (UCM, UB, UGR y UAB). En el caso concreto de Granada, su gabinete de comunicación destacaba que la UGR entraba en la Champions League de las universidades.
Yo he de reconocer que me gustan los ránkings. Más allá de las debilidades metodológicas que se puedan detectar en estos estudios, es importante destacar que el mensaje que al final llega al ciudadano es muy directo y potente. Estos datos son una mina de oro para una institución que sepa venderse y posicionarse bien en el mercado educativo.
Y me gustan sobretodo por las implicaciones que se derivan de ellos. No hay que pasar por alto el hecho de que cada vez más las universidades se financian en función de unos criterios y unos objetivos concretos. Estos ránkings pueden estimular una política de mejora continua y de evaluación por objetivos (efectos positivos), pero también puede generar efectos indeseados como que los ricos se hagan más ricos, y los pobres, más pobres. Ante esto, ¿qué harán los pobres (las universidades pequeñas o de poca calidad), intentarán competir con los ricos, tenderán a la especialización, desaparecerán universidades, habrá reagrupamientos, montarán sus propios ránkings, tendremos ránkings de ránkings?
En definitiva, estas herramientas son una oportunidad y una amenaza. Ojalá que quienes toman las decisiones sepan interpretar lo que estos ránkings nos dicen, en beneficio de la calidad de la universidad pública. Si no, pueden ser más peligrosos que un mono con dos pistolas bien cargadas.
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