La Coctelera

Categoría: Tech

¿Visibilidad o desgaste?

Siempre he defendido, tanto en el blog como en algunas intervenciones públicas las bondades que participar en la web 2.0 puede acarrear para cualquier profesional. Participar en los distintos foros que nos brinda la web tanto para opinar sobre cualquier tema profesional como para difundir nuestra propia actividad ya sea profesional o investigadora es por norma general beneficiosa para el que lo realiza, ya que nos posiciona en la comunidad. No hay más que echar un vistazo por ejemplo a las estadísticas de uso de las presentaciones que colgamos en slideshare, ver las analíticas de nuestros blogs o comprobar como muchas personas han usado su (en principio) pequeño blog persofesional para darse a conocer y poseer una actividad profesional absolutamente desbordante.

Sin duda, un uso inteligente de estas herramientas es beneficioso para los que las utilizan. Sin embargo, en los últimos meses, el impresionante aumento de posibilidades tecnológicas a nuestro alcance, la facilidad para usar determinadas plataformas y también, por qué no decirlo, las modas asociadas a algunas de estas aplicaciones han derivado en una sobrecarga de información sobre ciertas temáticas, a la vez que una invisibilidad de otras, no menos importantes. Hallamos ya hace un tiempo que los contenidos de las temáticas ByD en la web 2.0 no coinciden con los frentes de investigación en nuestra disciplina ni con las principales áreas de actividad profesional [Torres et al, 2009, pdf].

Igual pasa con las personas; los que tienen perfiles en diversas redes sociales tienen más presencia, pero eso no significa que aporten más ni mejores contenidos. No confundamos visibilidad con calidad.

El otro día lanzaba a través de twitter la siguiente pregunta:

¿dónde está ese punto entre conseguir visibilidad profesional en la web 2.0 y acusar desgaste por sobreexposición?

Si se usan diversos canales para surtir de contenidos a diferentes tipos de público, me parece perfecto, pero proporcionar exactamente la misma información a través de varios canales (para los mismos usuarios) conlleva una duplicación de contenidos, y una sensación de hartazgo en el receptor (otra vez el pesado este con lo mismo, pero si ya lo he leido en su blog y en su ...). A mí me ocurre a veces con los RT de twitter (el equivalente a un forward en un correo electrónico) o con esos blogs que se limitan a copiar y pegar lo que han dicho en otra fuente, sin aportar nada nuevo.

¿Dónde está ese punto en el que participar en más aplicaciones 2.0 no te otorga más visibilidad ni le aporta más valor a tus lectores, sino que sólo genera desgaste en el emisor y hartazgo en el receptor?

SIMILE: Herramientas de código abierto para la reutilización de información

El proyecto SIMILE (Semantic Interoperability of Metadata and Information in unLike Environments) es una iniciativa del MIT (Massachusetts Institute of Technology) que pretende el desarrollo de herramientas de código abierto para la gestión, visualización y reutilización de la información por parte de todo aquel que le apetezca. En realidad, es un proyecto que lleva ya algunos años, y cuyo producto más conocido quizá sea Piggy Bank.

La serendipia ha hecho que me tope con este proyecto, del que destaco tres ejemplos para la presentación de información en forma gráfica. Timeline es un clásico cronograma, en el que vemos hechos destacados dentro de un marco temporal. Este ejemplo, con un cronograma del cubismo te puede dar una idea de lo que se pude hacer con ello, y de las posibilidades para mezclar y reutilizar la información que te ofrece la herramienta.

Otra de las cositas que han hecho los del MIT se llama Timeplot y sirve para la representación de series estadísticas de datos. Igual que la anterior herramienta es completamente personalizable a medida del consumidor, y no aparenta grandes dificultades de uso.

Ejemplo de salida gráfica de Timeplot


Por último, encontramos Citeline, que nos permite la publicación de bibliografías de forma interactiva. Adios a los interminables listados de publicaciones. El diagrama temporal que se presenta en este ejemplo quizá no es especialmente atractivo, pero con un poco de personalización, con la incorporación de nuevas variables (por poner un ejemplo, el tamaño del título en función del impacto alcanzado) y con una pizca de gusto estético, sin duda se alcanzan resultados nada desdeñables. Aún está en fase de desarrollo, así que no seamos impacientes.

Aunque no lo he probado con datos propios, no parece complicado manejar ninguna de estas herramientas, que ofrecen una salida gráfica atractiva y altamente informativa. SIMILE incorpora además otras herramientas que facilitan la interoperabilidad y la reutilización de los datos. Echa un vistazo, y si te apetece, ¿por qué no incorporar alguna de estas herramientas a tu web?

Gestores de referencias bibliográficas: ¿cuál usar?

Uno de los productos estrella dentro de la comunidad académica son los gestores de referencias bibliográficas. Estos programas permiten el almacenamiento de la información referencial de los artículos, libros o posts que leemos, y su posterior inserción cuando estamos escribiendo un texto. Así, por ejemplo, la engorrosa confección de la sección de Bibliografía de cualquier artículo se vuelve un poco menos pesada, y no tenemos que darle formato de forma manual a las referencias, con todas esas convenciones bibliográficas que nos vuelven locos; que si esto en cursiva, que si esto otro en formato harvard,...malditos bibliotecarios :-)

Esta es, en resumen la función básica de esta clase de programas. Sin embargo, en bibliometría también es frecuente el uso de este software para cuestiones de normalización o para generar listados de palabras clave, por poner algunos ejemplos. Así, el usuario elegirá en función de sus necesidades el gestor que mejor se adecúe a sus necesidades. Por ejemplo, un bibliometra se fijará más en las funciones de importación/exportación de referencias mientras que un investigador altamente productivo quizá conceda mayor importancia a la eficacia de la función de insertar referencias de forma automática en un texto.

El mercado ofrece varias herramientas, tanto de software propietario como libre, gratuitas o de pago, de escritorio o (las últimas novedades), herramientas online que nos permiten gestionar y guardar referencias desde el propio navegador, como Zotero, o con una vocación puramente 2.0, como Connotea.

EPI publicaba hace unos meses una comparación entre algunas de las herramientas de escritorio más conocidas, en las que se concluía que Reference Manager era el programa que ofrecía mejores prestaciones, entre el software analizado (ProCite, el que yo uso, es el que salía peor parado). Ahora una magnífica y completísima entrada en la Wikipedia nos permite ampliar esta comparación a la totalidad de los productos existentes, ofreciendonos una amplia gama de variables bajo la que tomar la mejor decisión en cuanto a la elección de un gestor u otro.

Wikipedia. Comparison of reference management software


En realidad, son necesidades tan específicas las que muchas veces tenemos, que incluso puede ser conveniente el uso de más de uno de estos programas. El caso es elegir el (o los) que mejor puedan solventar nuestras necesidades, y ayudarnos a ser más eficaces en nuestra labor documental diaria.

¿Puede aportar la Documentación soluciones para la gestión de ingentes cantidades de datos?

Wired, esa revista que pasa por ser uno de las más vitales cazadoras de tendencias en el mundo tecnológico, dedica su último número a desgranar cómo las cada vez más complejas y gigantes cantidades de datos que se manejan en las investigaciones están cambiando la forma tradicional de la Ciencia. Con el provocador título en su portada de The end of Science, y con el ejemplo de Google (cómo no), y de la secuenciación del genoma, Wired afirma que se acabó la era de las teorias, ya no es necesaria la búsqueda de un modelo que explique el comportamiento de algún fenómeno, basta con mirar los números. Polémica afirmación, cuanto menos.

We can throw the numbers into the biggest computing clusters the world has ever seen and let statistical algorithms find patterns where science cannot.

Desde luego, y pese a los enemigos de lo cuantitativo (tantos y tantos en la ByD, por ejemplo) es innegable que las cantidades de datos con las que se trabajan en los laboratorios provoca un cambio en los métodos de trabajo. Los viejos sistemas de almacenamiento y recuperación de información tienen unos límites, más o menos amplios, pero los tienen. El reto de la Documentación es desde luego aportar soluciones que ayuden a la gestión de esos datos en una época en la que ya no es suficiente indizar tan sólo un título y unas simples keywords que se le han ocurrido al documentalista o bibliotecario de turno. Es necesario indizar el texto completo y establecer mecanismos de jerarquización y recuperación de la información.

Por ello, surgen métodos como los basados en metáforas biológicas (por ejemplo, los algorismos genéticos o los basados en colonias de hormigas) como forma de aproximarse a las soluciones más probables que una necesidad de información puede generar.

Esto es lo que hace Google con tus consultas. Fuente: Wired: Sorting the World: Google Invents New Way to Manage Data.

Pero no es necesario pensar en complejas operaciones logarítimicas para las que muchos no estamos capacitados. El rastreo y recuperación de información sobre un tema determinado ya supera ampliamente el terreno de lo textual y de los tradicionales formatos web.

Rastrear mails, feeds, nanoblogs, redes sociales, fotos, tags, vídeos, y en definitiva, cualquier elemento informativo accesible a través de la Red, almacenar dicha información y prepararla para su análisis es cada vez más una ingente tarea que sobrepasa los límites del trabajo individual y manual, y que debe basarse (sí o sí) en métodos automáticos, semánticos (signifique esto lo que signifique) e inteligentes, que posibiliten que el sistema "aprenda" de la información ya almacenada. El objetivo puede ser detectar insospechadas relaciones entre variables o aportar la mejor evidencia para la toma de decisiones.

Sean cuales sean los objetivos finales, el mundo de la Documentación, en colaboración con matemáticos e informáticos está en disposición de ayudar en el diseño de estos sistemas y jugar un papel esencial en su desarrollo. Apasionante, sin duda.

Widgets: reutilizar contenidos con el mínimo esfuerzo

Empecemos por el principio: ¿Qué es un widget?

Un widget es uno de esos artilugios que habitualmente adornan las barras laterales de los blogs. La mayoría de ellos son inútiles y aportan muy poco al lector. Hay una relación inversamente proporcional entre el número de cacharritos que se encuentran en un blog y la calidad del mismo.

Entonces, un widget, ¿es algo inútil?

No tiene por qué. Usados con mesura pueden tener su utilidad, e incluso están cambiando algunas de las características tradicionales del formato blog, como las colecciones de enlaces a otros blogs (blogroll) o tipologías tradicionales de posts como los links a recursos de utilidad.

Dame algún ejemplo, que no pillo bien la idea

Por ejemplo, el blogroll, estático y textual lo puedes cambiar por aplicaciones como Feevy o Feedeliza, que te permiten ver los últimos blogs de tu interés que han actualizado,generándose de forma dinámica y con un mayor atractivo visual. Queda muy mono integrado en el blog, y proporciona la sensación de contar con un blog permanentemente actualizado, además de dar un valor añadido a los contenidos propios. Echa un vistazo a cómo lo usan en Docuweb.

Otro clásico es mostrar las últimas actualizaciones de tu twitter o las últimas fotos publicadas en flickr (como hace Javier Leiva). Los widgets permiten concentrar tu yo digital en un sólo sitio que actúa como hub dando acceso a las múltiples webs o redes sociales donde desarrollas tus actividades. Si eres un nativo digital usarás Friendfeed, si eres más viejuno, como yo, y jugabas a la atari, lo normal es que lo concentres todo en tu blog.

¿Y puedo aprovechar de alguna manera los widgets en mi trabajo diario?

Puede ser. Por ejemplo, si te dedicas a la información científica, proveedores como Scopus te permiten fabricarte tus propios widgets a partir de búsquedas predefinidas y convenientemente RSSeadas. Todo lo que se publique en una determinada revista, o las citas recibidas por dicha producción, sin ir más lejos. Si el propio web no te proporciona el artilugio, sitios como Dapper te permiten fabricarlo en un par de minutos. Ahí puedes encontrar algunas aplicaciones muy interesantes para extraer resultados de Google Scholar que podrían tener aplicación muy útil en compatibilidad con otras bases de datos.

Uff, ya te has metido en tus rollos bibliométricos y no me entero de nada. Tú, ¿para qué utilizas los widgets?

Lo mío es un poco más prosaico. Uso los widgets para dar la sensación de tener un blog actualizado, y con nuevos contenidos más allá de las actualizaciones (escasas). Un twitt se escribe mucho más rápido que este post y quizá pueda aportar algún valor a alguien.

Y tú, querido lector ¿usas widgets? ¿para qué los utilizas?

ACT. 15-JUN: La presentación de Javier Leiva en EDOCPA trata estos temas y propone muchos más ejemplos de integración de fuentes externas en nuestro sitio web. Merece la pena echarle un vistazo.

Rastreando la web: muestrario de herramientas para sabuesos digitales

Esta semana he estado por las V Jornadas de Blogs y Medios en Granada. Una de las pocas cosas interesantes y con implicaciones para documentalistas que escuché en los dos días de charlas fue lo que comentaron Tíscar Lara y Sergio Mahugo al respecto de la interacción entre medios de comunicación y los nuevos formatos en la web. Es necesario rastrear hasta el último rincón en busca de información útil. Ya no basta simplemente con los teletipos de agencia. Es necesario diferenciarse, y los medios tienen que invertir recursos para ello.

Pero, ¿cómo rastrear la web de manera efectiva? Esto es un breve muestrario de herramientas y sitios web para nuestros sabuesos comisarios digitales. La exclusiva se puede esconder tras 140 caracteres de twitter.

  • Lo más obvio. Escuchar a los blogs. Technorati y Blogsearch son los principales buscadores. Ambos permiten la suscripción a búsquedas predeterminadas mediante los canales RSS.
  • Los más jovenes ya no crean blogs, tienen fotologs. Algunos grupos de música cuelgan información exclusiva en los sitios de sus fans. También puede ser terreno abonado para el cotilleo y para la información rosa.
  • Contenidos generados por el usuario. Fotos denuncia en flickr, presentaciones en slideshare, vídeos con delitos en youtube. Material informativo de primera.
  • Buscadores personalizados. La hiperespecialización en la búsqueda. ¿Por qué no tener por ejemplo un buscador para los portales de las universidades españolas, o para las webs ministeriales? Google Co-op es el servicio más conocido.
  • Robots de búsqueda, arañas y agentes inteligentes. Esto es más pro. Hay diversos productos para rastrear palabras clave o para detectar cambios en una determinada página web (pre rss). Copernic es un buen ejemplo de ello.

En definitiva, la necesidad de ofrecer contenidos distintos y de atrapar a los consumidores debe guiar a los medios a buscar nuevas fuentes de información en la web 2.0. Éstas son sólo algunas de las herramientas que se me ocurren donde buscar esta nueva información, generada por el usuario y cubierta por una enorme capa de ruido. Encontrar, filtrar, seleccionar, clasificar y ofrecer esta información a nuestra empresa es también tarea del documentalista en el mundo digital.

Los comisarios digitales son los documentalistas

Si los contenidos en la era digital se hacen extraordinariamente abundantes y se devalúan, ¿donde está el nuevo valor? Todo indica que se traslada a los nuevos "curators" [comisarios] digitales, susceptibles de convertirse en brokers del conocimiento si con su actividad concentran poder o beneficios económicos.

Juan Freire comenzaba así su artículo en el que introduce la figura de los comisarios digitales, definiéndolos como las personas encargadas de darle el valor añadido a esa extraordinaria cantidad de información que circula por Internet, los encargados de encontrar aquello que realmente vale la pena, tratarlo, manipularlo, difundirlo, transformarlo en conocimiento, y, claro, conservarlo. Un documentalista, básicamente.

El autor es un buen analista del mundo 2.0, pero abusa de los neologismos. Quizá no sea culpa suya el no mencionar la palabra documentalista a lo largo de las dos entradas acerca de la devaluación de los contenidos en la web. El habitual problema de la falta de visibilidad de la profesión de documentalista emerge aquí. En mi opinión, la figura del comisario digital se relaciona en gran medida con el área de la vigilancia tecnológica, un espacio, que como quedó reflejada en las Jornadas sobre Salidas Profesionales, genera grandísimas oportunidades laborales y empresariales para los expertos en las herramientas de monitorización y filtrado en la web, para los expertos en fuentes de información online y en el procesamiento de dicha información. Es decir, para los documentalistas.

Sin embargo, algunos estudios recientes apuntan que los encargados de la vigilancia tecnológica y los estudios de prospectiva en empresas y organismos no están vinculados al área de Documentación. Así, Garcia Alsina, Ortoll y Cobarsí, en su comunicación a EDIBCIC en el que estudian los nuevos perfiles profesionales en el área de Información y Documentación [.doc] a partir del análisis de las ofertas de empleo afirman que:

Las ofertas vinculadas con la Gestión del Conocimiento y la Vigilancia Tecnológica (doce) se relacionan en un 90% de los casos con Ingenieros Superiores. Únicamente dos ofertas de las 12 analizadas en este ámbito se vinculan a documentalistas.

Sin duda, una situación de invisibilidad que perjudica a las salidas laborales de la titulación, y que debería corregirse en los nuevos planes de estudio que se están diseñando en estos momentos en la mayor parte de universidades españolas que ofertan Información y Documentación. La vigilancia tecnológica es una área muy atractiva vinculada a la ultraespecialización temática y al dominio del entorno y herramientas web. No desaprovechemos la oportunidad de ser los encargados de ocuparnos de ella, sin importarnos si nos llaman comisarios digitales, brokers del conocimiento o documentalistas.

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Por fin la noticia que todos esperábais. Ya no tendreis que volver a entrar en este blog, fans del agregador. Lacoctelera ha tenido a bien lanzar un feed para los comentarios, así que desde ya podeis disfrutar de las notas que dejan los lectores que SÍ entran en el blog (pocas por cierto últimamente, se ve que estoy en franca decadencia).

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