El aislamiento de las Bibliotecas Públicas Municipales y las actividades de márketing y extensión cultural
Uno de los problemas más frecuentes en las bibliotecas públicas municipales (BPM) es la falta de presupuesto. Si ya es dificil comprar libros, es prácticamente imposible relizar actividades de extensión cultural y acciones publicitarias que permitan dar a conocer la biblioteca a la comunidad.
También es frecuente que los profesionales aleguen este hecho para dormirse en los laureles, dedicarse a la actividad diaria y no programar nuevas actividades. La pasividad de las áreas o concejalías de cultura de los ayuntamientos hace el resto. Así es posible pasar meses (o años) sin ver en las calles ni un síolo cartel de promoción de las bibliotecas locales. Una vergüenza que posibilita que no se conozca ni la ubicación ni los servicios de las bibliotecas.
Otro factor esencial en la materia es el aislamiento de las BPM. Se está muy cómodo en el despacho o el mostrador de la biblioteca, salir a la calle a buscar asociaciones u organismos que colaboren en las actividades es muy laborioso. Igual está lloviendo o hace calor... Bucar en Internet, ufff, eso es para los jóvenes..., bien, demos algunas ideas de colaboración para bibliotecarios perspicaces.
En primer lugar, queremos hacer un cartel de promoción de la BPM, pero ni tenemos dinero ni sabemos manejar el Photoshop. Pasamos de hacer carteles cutres porque eso da mala imagen a la biblioteca. Vale. ¿Quién hace el cartel? El área de Cultura tiene cosas más importantes que hacer. Recurramos a los jóvenes. Seguro que el pueblo hay un instituto, y seguro que en el instituto se imparte algún módulo de diseño gráfico. Encaminemos nuestros pasos al instituto, hablemos con el coordinador del módulo. Resultado: la actividad de esta semana es crear un cartel para la biblioteca, ya tenemos cartel!
Bien, ahora organicemos alguna actividad. ¿No hay ningún escritor local dispuesto a dar una charla, algún grupo de teatro que organice actividades de animación a la lectura para los niños, un dj que pinche algo suave la tarde del sabado (unas bossas novas para el verano, propongo), un club de lectura, ...?
Más márketing, que la biblioteca esté en portada del sitio web municipal, mandar boletín de novedades a los socios via email, promocionar los materiales audioviduales (incluso cobrar por ellos, parece que aumentan los préstamos de estos materiales si se cobra por ellos por la razón de que el cliente al pagar espera mejor servicio).
En fin, se trata de que la biblioteca no sea sólo el sitio donde se prestan lbros, sino principalmente un centro cultural, dinámico, un punto de encuentro. Para eso, más que dinero, hacen falta ganas y conocimiento.

Foto: Alonso Lobato

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15 Septiembre 2005 | 11:48 PM