Cada vez somos menos (pero molestamos más)
Hemos leido este fin de semana en la prensa una noticia (que no sorprende), y es que cada vez somos menos.
La facultad de Biblioteconomía y Documentación (de Granada) ha visto descender su alumnado en un 47% (también lo comenta jj merelo)
Aunque este hecho no es exclusivo de nuestra carrera, Biblioteconomía es la que ha pegado una bajada más acusada. Es evidente que esta carrera no es de lo más atractivo que se despacha, pero también es cierto que el principal problema es el desconocimiento que existe sobre ella. Una pena porque podría ser una carrera muy adecuada para muchos estudiantes a los que les gusta la informática, lo relacionado con la información, los medios de comunicación, Internet...En definitiva una opción atractiva tanto para informáticos como periodistas en la rama documental, y sumamente interesante para gente con formación humanística en lo que concierne al área bibliotecaria y archivística (de hecho la gran parte de opositores a bibliotecas y archivos proceden de Historia, Filología o Historia del Arte).
Como ya dije en alguna ocasión, creo que el cambio de denominación que se avecina junto a la reducción de carreras del área de Humanidades puede beneficiar a la carrera y hacerla más visible en el mercado laboral.
Las empresas de gestión documental florecen cual avellano al ver como las administraciones públicas confían cada vez más en el outsourcing (o subcontrata) documental al no poder adaptar su vieja maquinaria a las necesidades documentales (que imponen las leyes de protección de datos y la torpeza en la transición de la administración papel a la e-administración, que genera aún más documentación) e informativas (que imponen la nueva consideración de la información como elemento central en la toma de decisiones).
En fin, bajo mi punto de vista, la sociedad demanda (sigue demandando y demandará) profesionales que gestionen la información y la documentación de manera adecuada. El cambio en la concepción de las bibliotecas debería ser un espaldarazo a los estudios y a la profesión, que sufre una evidente falta de reconocimiento social fomentada por antiguos estereotipos estéticos, y la hace poco atractiva tanto por el lado de los profesionales como de los ciudadanos.
Para frenar la caida de los estudios de Biblioteconomía podría ser muy recomendable realizar campañas de márketing (como hacen los odontólogos cada dos por tres; se nota donde hay dinero), dar charlas en institutos, editar folletos para bibliotecas, lograr la colaboración de administraciones, y el fomento de la profesión por parte de las asociaciones profesionales. Seguro que el gasto sería considerablemente menor que el de la Junta en publicidad institucional
Álvaro.

Foto: Alonso Lobato

Maria Elena Mateo dijo
No sé exactamente como estará la cuestión laboral en Andalucía, pero por antiguos estudiantes de biblioteconomía que conozco de allí, el mercado estaba ya bastante saturado hace unos años.
En el caso de Valencia, yo creo que se dió un boom en la carrera al ser nueva aquí y haber mucho bibliotecario sin formacion bibliotecaria que quería lograr la titulación oficial. Sobre todo en la licenciatura de Documentación, es muy frecuente ver gente que ya trabaja en esto pero hace la carrera para consolidar su plaza.
Cuando todos estos "reconvertidos" se asienten, seguramente también caerá el número de matriculaciones.
No hay tanta demanda.
7 Noviembre 2005 | 09:20 PM