Ahora que con las festividades del Día del Libro, las campañas de fomento de la lectura, la celebración de congresos varios y la mercadotecnia librera para vender algunos puñados de novelas nos meten los libros hasta por las orejas; afirmo:

El que quiera leer, que lea

Pero sin avasallar, eh...¿o es que alguien puede obligarte a ser crítico con lo que te rodea si no quieres serlo?