Taxonomy is not sexy
Como ya comenté, el viernes asistí a las sesiones matinales del Knowledge Trust en Granada, con escasísima participación de público (y sin apenas presencia en los medios).
Las temáticas giraron en torno a la cuantificación del impacto de las bibliotecas en la cultura y el desarrollo económico y social de un país, en el acceso libre al conocimiento y en el rol de los profesionales de la información ante las nuevas necesidades informativas.
Los participantes en las reuniones provenían del mundo económico y del mundo empresarial. Y eso se notó.
A pesar de que se abogó por las sinergias entre sector público y privado, los miembros de instituciones públicas hablaban de la importancia de la biblioteca tradicional mientras que los representantes empresariales opinaban que los profesionales de la información debían redefinir su papel y su imagen; y centrarse en otros campos no tradicionales para los bibliotecarios (por ejemplo en eso que tan terriblemente se denomina en español vigilancia tecnológica e inteligencia competitiva).
Se hizo hincapié en la escasa presencia de bibliotecas en las páginas de los periódicos económicos y en la dificultad de encontrar unos indicadores adecuados para medir el impacto social de éstas.
Sobre el acceso a la información, se habló de bibliotecas digitales y del enorme mercado de la información que aún está por explotar. De nuevo se contrapuso una visión humanista (usuarios, acceso libre a la información, aumentar el conocimiento y la cultura) a una visión comercial (consumidores, Internet=mercado; oportunidades de negocio para los profesionales de la información).
Respecto al papel de los documentalistas; la necesidad de contar con conocimientos tecnológicos se considera esencial. La representante de IBM, por ejemplo, habló de saber programar, aún a un nivel muy básico, para trabajar en cualquier puesto de trabajo en su empresa, y Eva Méndez dijo que para no vernos descolgados del carro de las TIC y de la sociedad de la información deberíamos potenciar nuestro lado más geek.
Al final de las jornadas se volvió a hablar de la imagen del bibliotecario o del profesional de la información o como se quiera llamar (en inglés tampoco se aclaran mucho sobre como denominar a la profesión). Una de las expertas (de la BBC) pronunció la fase que da título a este post
Taxonomy is not sexy
refiriendose al poco glamour y prestigio que tienen los estudios de Biblioteconomía o Documentación en entornos profesionales no bibliotecarios. Incluso como anécdota contaba como algunos colegas ocultaban su formación bibliotecaria al optar a algún trabajo dentro del área de gestión de la información.
Sin embargo, es un hecho que las habilidades documentales se requieren en una amplísima gama de trabajos en cualquier tipo de empresa u organización. La clave no está tanto en la denominación del puesto de trabajo, sino en las habilidades que se requieran para él.
Finalmente después de unas cuantas horas de verborrea en inglés (sin traducción) a los pocos valientes que aguantamos allí nos convidaron a un cátering a base de canapés dulces y cerveza fresquita. Luego, al salir de la sala de reuniones nos dimos cuenta de que había otro cátering de la Universidad de Granada, así que cual Trífero, allí nos quedamos a completar el almuerzo. El sueño de un gaditano, dos convidás por la cara.
Nota de alcance: El jamón que le pusieron a los guiris era peor que el del personal de la universidad. Aún hay clases.

Foto: Alonso Lobato

yusef dijo
Es de agradecer el resumen que haces para aquellos que no pudimos asistir :)
Sin duda me quedo con la frase de la representante de IBM, por mucho que les duela a los tecnófobos (que son muchos) de nuestra área.
1 Mayo 2006 | 02:40 PM