Divino tesoro
Al hilo del resucitado debate sobre las becas y los becarios de colaboración, retomamos el tema.
Los becarios de colaboración están que revientan. Los de la Complutense han montado una página web para quejarse y reivindicar sus derechos. Como no es suficiente con ver como haces el mismo trabajo que cualquier funcionario por 300 o 400 euros al mes, encima hay que aguantar la humillación de que te paguen tarde. Esto no es exclusivo de la Complu, claro, también ocurre en la Universidad de Granada, como comentaba con gracia Carmel. Año tras año ocurre asimismo con los erasmus que se van fuera (imaginaos todas las cosas que se pueden hacer con 1000 euros un año en Londres; lo más probable es que al segundo día un casero italiano ya te haya birlado la mitad de la "pasta"), con los de investigación,...
A otro nivel, también ocurre con los autónomos que trabajan para instituciones públicas (a ver cómo diablos pago el piso este mes). Es curioso que haya dinero líquido para pagar los sueldos de los funcionarios y no haya para soltar 300 euros a los universitarios (que se supone que necesitan ese poco dinero igual o más que los primeros).
Pero siendo esto malo, no es lo peor. Lo peor es ver como tu propia universidad, que imparte la titulación de Biblioteconomía, no valora luego en sus oposiciones este hecho.
¿Con qué legitimidad se puede reclamar a las administraciones locales que valoren nuestra titulación si la propia universidad que oferta dicha titulación no la contempla para seleccionar a sus trabajadores?
La semana pasada trataban en un debate este problema. Mejor dicho el problema de la juventud. Las becas que se prolongan por años, la imposibilidad de acceder a una vivienda, la precariedad y los contratos basura, los padres desorientados, el hijo treintañero en casa rodeado de tropecientos canales digitales (así cómo se va a ir), los jóvenes prolongando la vida estudiantil hasta el infinito; el hedonismo exorbitado de fin de semana y el botellón convertido en problema social cuando no es más que una consecuencia de todo lo dicho anteriormente. Son múltiples caras del mismo problema. Y no hay soluciones globales, sólo parches y remiendos de urgencia.
Y la semana que viene, reforma laboral. Agarrémonos fuerte...

Foto: Alonso Lobato

Maria Elena Mateo dijo
Mmm, te veo reivindicativo, y eso que acabas de destetarte, como quien dice.
Cuando lleves unos añitos acumulando becas y trabajos eventuales, pensando ya no en cómo independizarte sino en cuando lo harán tus padres y te dejarán el piso familiar, nos juntamos y nos tiramos al metro (o al taquiller@) ;-)
Todo llega, o eso dicen
4 Mayo 2006 | 11:55 PM