No leemos revistas, leemos artículos
Dicen los de márketing que cada marca compite en una categoría, y que nunca nunca hay que ponerle a tu marca el nombre de dicha categoría. Se produce un solapamiento entre categoría y marca provocando que el consumidor no te recuerde.
Sine embargo, en el nuevo mercado, Internet, hay reglas diferentes. Cuanto más coincidentes sean tu marca (tu producto, tu blog) y la categoría en la que se inserta (Documentación, en este ejemplo), más posibilidades de llegar a los consumidores (porque el puesto del mercado que más vende - casi el único que vende- es la primera página de resultados de Google). Los expertos en el área saben que las mismas reglas no siempre sirven para los diferentes formatos.
En el mundo de la música ocurre algo parecido. El formato cambia. En el formato digital, la gente no escucha discos, escucha canciones. No lee periódicos, lee noticias, no lee blogs, lee posts. Y quien se lleva el dinero también cambia; ya no les pagamos a las disqueras, les pagamos a las telecos. Las propias discográficas se están dando cuenta de que el modelo no funciona, y están empezando a cambiarlo. También las teles (las americanas, de momento), incluso los partidos políticos.
En este contexto, el acceso al conocimiento científico, a los artículos publicados en revistas científicas, también cambia. Y mucho, A pesar de que algunos piensen que el open access es una amenaza y que los bibliotecarios son unos inmorales por seleccionar las mejores revistas.
No es lógico que haya que pagar para acceder a las conclusiones de investigaciones financiadas por fondos públicos. Las instituciones por un lado subvencionan a los investigadores, y por otro a las bibliotecas para que inviertan sus presupuestos en las revistas donde los investigadores publican.
Pero las cosas cambian. Las bibliotecas se consorcian para compartir gastos y presionar a las distribuidoras (algunas con dudosas conexiones), los investigadores pagan por publicar (o sus instituciones) a sabiendas de que publicando en acceso abierto conseguirán más repercusión y visibilidad (lo que se traducirá a fin de cuentas en más dinero para investigar o para lo que sea), las editoriales buscan nuevas formas de peer review apoyándose en la web 2.0., los filántropos donan millones de dólares en favor de la causa,...
El mercado de la información electrónica es apasionante. Todo está cambiando. Algunos deberían darse cuenta si no quieren perder el tren. No leemos revistas, leemos artículos.
Con info de: Bibliometría, Information Research Weblog, Peter Suber blog, Enrique Dans, Periodistas 21, Sedic blog, Catorze, Véase Además y puede que algún blog más.

Foto: Alonso Lobato

Álvaro Roldán dijo
Es de locos. Una institución paga a un investigador por investigar, a una biblioteca para que se suscriba a las revistas que el investigador necesita y para que cree un repositorio institucional, paga una serie de revistas que crea edita su propia institución, paga por las publicaciones que el investigador envía a una revista de acceso gratuito (que en lugar de cobrar al lector cobra al autor) y resulta que debemos felicitarnos porque entre varias instituciones se van a poner de acuerdo para abaratar los costes de suscripción, cuando lo que tendrían que hacer es ponerse de acuerdo para no pagar a la mitad de los que pagan e invertir más en lo que tienen que invertir (en la investigación) favoreciendo repositorios institucionales y creación de revistas gratuitas (para autores y lectores) de calidad.
17 Septiembre 2006 | 09:42 PM