BiD 2.0
No viene mal el último número de la revista catalana BiD. Esta semana Didac nos recomendaba dos interesantes artículos relacionados con el concepto de web 2.0. Yo, por mi parte, también quería destacar otros dos que se acercan al concepto de biblioteca 2.0 desde distintos puntos de vista.
Por un lado, la aplicación de la tecnología a la mejora de los servicios ofertados a usuarios. Jorge Candás nos habla de la bibliominería, la minería de datos en bibliotecas, es decir, el análisis de los ficheros log generados por los sistemas de gestión bibliotecaria. Mediante la extracción de datos estadísticos significativos, podemos crear perfiles de usuarios, sistemas de recomendaciones al estilo de amazon o de los recommenders musicales, o detectar inconsistencias y errores en el OPAC. Si disponemos de la información en bruto, ¿por qué no se usa ésta para la mejora? Lanza una pregunta al viento el autor,
¿Faltan sólo recursos o es también un problema de falta de motivación profesional?
Por otro lado, desde una perspectiva más humanista, Carme Fenoll y Ciro Llueca nos presentan cincuenta ideas para sorprender desde la biblioteca pública, y nos demuestran que la biblioteca 2.0 no es sólo tecnología, sino que tiene más que ver con la participación del usuario y con la búsqueda de ideas innovadoras.
Entre las 50 recomendaciones, las hay muy útiles (Aliaros con los videoclubes del barrio; Sacad los libros a la calle; Abrid por la noche), y otras un poco (o un mucho) freak, para qué vamos a negarlo.
¿Quién ha dicho que las bodas civiles han de hacerse en el despacho del alcalde, o en la sala que el consistorio tiene destinada en el ayuntamiento? Lo mismo para los funerales civiles y otras celebraciones. La biblioteca es un espacio emblemático para muchas personas, y los edificios donde se ubican las bibliotecas son con frecuencia paradigmas de la arquitectura contemporánea local. Proponed al ayuntamiento que se ofrezca la biblioteca a las parejas que se casen, como un espacio público de alta calidad que pueda acoger estas ceremonias [...] Con la ampliación de los hábitos sociales en materia de funerales, muchas familias que optarían por una ceremonia civil se encuentran sin espacios alternativos a las iglesias. Una biblioteca puede ser, si los horarios lo permiten, un espacio agradable, y de vida intensa, que asocie un momento muy especial para los amigos y familiares que despiden un difunto
Pues eso, a innovar, que luego nos quedamos anclados en siglos pasados...

Foto: Alonso Lobato
