Estos días ando por el Foro de Evaluación que se celebra en Granada, y por los corrillos aún se pueden escuchar los ecos del mensaje de Emilio Delgado en Thinkepi de la pasada semana. El tema en iwetel ya se ha bifurcado por mil caminos distintos, pero es innegable la capacidad de Emilio para generar impacto. El Al Gore de la Documentación le llaman, toma ya.

El caso es que en este blog nos ocupamos de este tema desde hace bastante tiempo (desde que empezamos, de hecho), y se han aducido en varias ocasiones las posibles explicaciones de todo esto. Las razones son de todos los colores, desde las de carácter demográfico a la poca adecuación a las demandas del mercado laboral o a los déficits en la formación. Habría que conocer profundamente las similitudes y diferencias en la formación en las distintas universidades para afirmar que hacen falta más asignaturas de carácter tecnológico o relacionadas con la gestión de la información en la empresa, por poner algunos ejemplos de los que se ha hablado. Creo que unas facultades proporcionan una formación más tecnológica y otras una formación más tradicional; en Granada por ejemplo nadie podrá decir que no sabe usar programas informáticos específicos de ByD. Otra cosa es que el alumno aproveche los conocimientos recibidos o que piense que con un título está suficientemente preparado para acceder al mercado laboral en buenas condiciones. Dani pone el acento en el profesorado y en los temarios, pero profesores malos hay en todas partes, y eso no significa que haya retrocesos brutales en las cifras de matriculación. En ranganatha2 apuntan a los gestores académicos.

Sin duda, las cifras de alumnos no mienten. Son demoledoras. Yo seguiré viendo la evolución de alumnos por universidades, y publicando los resultados (no sé si aquí o en el blog del grupo, como Emilio amablemente me ha sugerido) cada cierto tiempo. Veremos cuando se invierte la tendencia.

Como nota final, y por cerrar con buen sabor de boca, Isabel Iribarren me contaba hoy que en la Carlos III, con la conversión de la carrera a la modalidad semipresencial en este curso han cuadriplicado o quintuplicado las cifras de alumnos matriculados en diplomatura y licenciatura respecto al año anterior. Son experiencias muy válidas que pueden tomarse como ejemplo para revertir la situación actual.

Ahora sólo falta tener la voluntad de hacerlo.