El orden de las palabras
La irreverente entrada de Seth Godin, Alphabetical order is obsolete, comentada por Enrique Dans no deja de ser curiosa. Godin afirma y Dans aplaude, que en un mundo digital donde existen los motores de búsqueda el orden alfabético es un anacronismo sin mucho sentido. Desde luego si hablamos a efectos de recuperación de información, es obvio que la ordenación por relevancia (cualquiera que sea la definición de relevancia) es mucho más eficaz que la alfabética, sobretodo teniendo en cuenta que la paciencia del usuario no irá más allá del resultado 10 de la lista....
Pero lo cierto es que el orden alfabético a falta de una ordenación mejor sigue siendo muy habitual en el mundo online. ¿Por qué si no, millones de usuarios del messenger (y de otros mundos virtuales) anteceden su nick con símbolos como _[^*/@ o cosas del estilo. Efectivamente, al alfabetizar antes que las letras del abecedario, se aseguran un lugar de privilegio en las listas de sus contactos.
Otro ejemplo, más cultural, que no se diga. La editorial Picnic publica sus libros con el título AAAA con el objeto de aparecer los primeros en los listados de resultados de los distintos sitios web. No todos los buscadores usan un PageRank para ordenar sus resultados, claro.
El mundo del libro, llamado por imperativo divino a mantener el orden de las palabras también ha encontrado curiosos ejemplos que desafían a la lógica alfabética. La ordenación por colores es sin duda la que más estimula la serendipia y ofrece a la intuición la posibilidad de encontrar alguna joyita oculta. En Design Observer publicaron hace tiempo una buena colección de casos de ordenación por colores. La reorganización de más de 20.000 libros en una librería americana, por ejemplo, se convirtió en un inteligente proyecto artístico y en un actividad atractiva para el público. Una gran publicidad para el negocio, sin duda.
En definitiva, todo esto tiene que ver con la estructuración de la información, con la capacidad para hacerla visible y de generar beneficio para la organización. Es decir, con la labor del documentalista o de cualquiera de sus sinónimos laborales.
Alfabético, cronológico, cromático,...¿y tú, cuál prefieres?
foto: Witt Library, Londres. Tomada de The Nonist - Hot Library Smut


Foto: Alonso Lobato

Paco Fernández dijo
Yo prefiero el orden lógico de la tramitación ;-)
13 Marzo 2008 | 08:39 PM