Forzar la serendipia; encontrar lo que no buscamos
Si hay un concepto documental que me gusta especialmente, ese es el de la serendipia, es decir, la acción de encontrar algo que no se está buscando. En principio, la serendipia se produce por un cúmulo de casualidades y es un proceso fortuito que el usuario no realiza de forma consciente. Sin embargo, no siempre es así; como afirma Tomas Baiget en Serendipidad (1994), (artículo que he encontrado de forma casual, pero no serendípica),
Los documentalistas ayudamos a que los usuarios encuentren la información que necesitan, y ello se puede conseguir por medios planificados y estructurados (clasificando la información, diseñando sistemas, etc.) y por medios menos formales, a veces semi-inconscientes por no decir parasicológicos, que permiten dirigir la mente hacia las informaciones que luego resultan ser las realmente útiles. [...] El ordenamiento y las clasificaciones que hacemos los bibliotecarios y los documentalistas preparan el terreno para que se produzcan serendipidades
Efectivamente, se debe tener en cuenta los patrones de búsqueda de los usuarios para forzar esos encuentros casuales (¿quién no se ha enamorado alguna vez de la chica del vestido rojo en el bus?) que nos proporcionará mayor satisfacción que la búsqueda predeterminada. Por eso hay que darle opciones al usuario, muchas opciones (pero sin abrumar, por favor).
Imagen: "serendipity" word it, de Alejandro Díaz.
Estos pensamientos, un poco de autoayuda documental, me han surgido al leer el artículo de Francis Pisani en soitu, ¿Cómo descubrir información inesperada?. Dice:
En materia de búsqueda de nueva información, es común distinguir entre "search" y "discovery", entre "búsqueda" y "descubrimiento". La diferencia está en que, en el primer caso, uno sabe lo que quiere encontrar, mientras que, en el segundo, es la navegación, los enlaces seguidos casi al azar, o en todo caso según la inspiración, lo que nos conduce a sitios, datos, informaciones o reflexiones inesperados.
En realidad todo el rollo de la web social, es decir, que nos fiemos del disco que nos recomiendan en un blog, compremos el producto que alguien nos twittea o leamos el artículo que alguien ha recomendado a través de una lista de distribución no es más que otra forma de serendipia (con los umbrales de incertidumbre más reducidos, eso sí), más 2.0 y más moderna, pero al fin y al cabo estamos tratando de encontrar cosas que no buscamos, que no necesitamos, que no sabemos que queremos.
Hermosa serendipia.



Foto: Alonso Lobato

Juan Manuel Zurita Sánchez dijo
Como la serendipia en el momento en que topé con tu excelente blog. Un saludo grande.
20 Agosto 2008 | 10:46 PM