Estrategia web e imagen de marca para bibliotecas
Uno de los aspectos más descuidados en bibliotecas es el márketing de sus servicios, y la difusión de la imagen externa de la biblioteca. No sé si es frecuente que las bibliotecas recopilen de alguna forma la proyección que se da de ellas en los medios de comunicación, pero sin duda es un indicador más a contemplar en la evaluación bibliotecaria, al igual que se mide la circulación de la colección o el número de volúmenes de que dispone el centro.
Vamos a ver brevemente dos aspectos asociados a la imagen y visibilidad de la biblioteca, principalmente en el entono web, porque el usuario, es, actúa y vive (y cada vez más), online.
La imagen de marca de la biblioteca
Si algo nos enseña el open access es que no sólo hay que hacer las cosas, igual de importante es difundirlas por todos los canales a nuestro alcance para aumentar su impacto. La biblioteca, al igual que las personas, tienen a su disposición diversas herramientas de comunicación con su entorno más próximo. Las redes sociales, por ejemplo, son otra forma más de proyectar la imagen de la biblioteca. ¿Qué periódico local no difundiría la noticia de que la biblioteca (no olvidemos, esa institución que de cara a la sociedad sigue siendo un templo de silencio) se abre su página en Facebook y consigue cientos de fans en una semana? ¡Puntazo para la biblioteca (y para el político)!
Usar estas herramientas proyecta una imagen innovadora y favorece el impacto mediático de la biblioteca. Más visibilidad significa justificarse ante la comunidad y ante quienes la dirigen, lo cual puede redundar en más y mejores oportunidades de financiación y en posicionarnos en un buen lugar de cara a posibles iniciativas innovadoras que pueda organizar la localidad o institución de la que depende la biblioteca. La imagen es importante y dice mucho de una institución. La biblioteca debe ser activa y difundir la imagen que quiere dar de ella.
¿Estrategia web para bibliotecas?
Todos los futuros usuarios de una biblioteca usan Internet, sin embargo, los estudios nos dicen que sólo un tristísimo porcentaje de nuestras bibliotecas poseen páginas web propias (quizá por la sempiterna lucha entre bibliotecarios e informáticos, y por nuestra incapacidad de gestionar equipos multidisciplinares, pero ese es otro asunto), normalmente ocultas en el enjambre institucional online que son la mayoría de portales institucionales.
En este contexto, para bibliotecas pequeñas, abrirse un perfil en una red social o comenzar un blog quizá sea una solución más sencilla (y posiblemente más útil) para los conocimientos informáticos de su personal. Estamos a favor, sin embargo, ¿qué hay de las grandes bibliotecas/sistemas bibliotecarios/redes de bibliotecas?
¿Hay alguna biblioteca que disponga de una estrategia web? Es decir, identificar las oportunidades que nos presenta la web para implementar nuevos servicios a los usuarios (o nuevas formas de proporcionar los viejos servicios), generar contenidos de calidad, proyectar imagen de marca, ... El desarrollo de una estrategia online, al modo de la editorial Nature, por ejemplo, y salvando las distancias podría encajar perfectamente en uno de esos nuevos perfiles profesionales que nos presentaba esta semana Enrique Dans.
Lógicamente, la estrategia web de una biblioteca la debe diseñar un bibliotecario, no un informático (parece obvio, pero en la mayoría de las bibliotecas, sus profesionales no tienen poder para determinar aspectos tan cruciales como éste), y debe pensar en lo que demandan los usuarios, pero también en lo que demandarán los nuevos usuarios, ir adonde éstos se encuentren y ofrecerles servicios de su interés.
La biblioteca es mucho más que libros (eso lo sabemos nosotros), pero esto también debe hacerse ver a su comunidad.


Foto: Alonso Lobato

Daniel M.A. dijo
Hola, me parece un post muy interesante, pero simplemente me gustaría matizar un aspecto relacionado con esa división que se hace entre bibliotecarios e informáticos. Yo creo que la página web y la difusión electrónica de los contenidos de la biblioteca la debería llevar a cabo sin ninguna duda el personal de la biblioteca (llamado bibliotecario o como se quiera), pero a lo mejor el problema es que este personal no posee las competencias necesarias para llevar a cabo esta nueva función, y por eso tenemos que tirar de las personas que sí poseen esas competencias (llamados informáticos, telecos, etc.). Por lo tanto yo creo que no deberíamos hacer tanto hincapié en el intrusismo laboral y sin embargo tratar de poner más énfasis carencias de formación adaptadas a la nueva realidad de nuestra profesión.
Un saludo.
12 Noviembre 2008 | 12:39 PM