Cuidar los datos: también en bases de datos externas
Una de las cuestiones que más suelen obsesionar a bibliotecarios y documentalistas es el control de la información; usamos lenguajes documentales, tesauros, encabezamientos de materias, está bien regulado en las distintas clasificaciones como introducir el nombre de un autor, sus variantes, los signos de puntuación que deben acompañar una referencia bibliográfica, los encabezamientos de autoridades. Los catálogos bibbliotecarios, y en general las bases de datos gestionadas por bibliotecarios son ejemplos de la extrema pulcritud en el control de la información que dispensan los profesionales de la información.
Sin embargo, cuando acudimos a otros entornos documentales, donde el volumen de información que se maneja es tan inmenso que no es posible ejercer control documental exhaustivo sobre los registros, la situación cambia, los bibliotecarios tiemblan, y los usuarios se pierden. El fascinante mundo de la información no controlada.
Un ejemplo; una base de datos de producción científica, WoS o Scopus, que procesa cientos de miles de registros anualmente. Además de la falta de control en campos como autor o institución, encontramos errores en la indización, motivados probablemente por fallos en el escaneado de documentos, o en algún otro proceso del vaciado de los documentos por la base de datos.

¿Deben ocuparse los bibliotecarios, al igual que en sus catálogos, de asegurar que esa información es correcta, veraz, sin errores? Yo creo que sí. Dificilmente un investigador se va a encargar de escribir a los productores de una base de datos (o repositorio, donde se puede dar el mismo problema) para corregir alguno de estos errores. En mi opinión los bibliotecarios académicos pueden centralizar esta labor de data curation sobre la producción científica de su institución en bases de datos documentales. Los beneficios son evidentes; mejora la recuperación de información y otorga más visibilidad a nuestra institución. La mayoría de bases de datos tienen cauces para comunicar errores, erratas o sugerencias sin demasiadas complicaciones. Sólo hay que usarlos.
Ésta es sólo una de las cosillas que me hubiera gustado contar en las jornadas profesionales de las bibliotecas del instituto Cervantes, hace un par de semanas en Madrid, y que me perdí por culpa de la niebla granadina y de la escasa diligencia de Ryanair. Podéis ver la presentación que tenía previsto mostrar en ec3noticias, y descargarla en la web de ec3.
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Cabezas-Clavijo, Á. ¿Quién se ha llevado mis citas? Nuevos roles del bibliotecario en la práctica científica. En II Jornada Profesional de la Red de Bibliotecas del Instituto Cervantes: El profesional de la Información ante los nuevos retos. Madrid, 10 diciembre 2009

