Una de las herramientas imprescindibles de cualquiera que maneje a diario fuentes de información en su trabajo, y muy especialmente en investigación, es un gestor bibliográfico. A lo largo del año son cientos los artículos, informes, entradas en blogs, o páginas web que leemos, y que pueden servirnos para futuros trabajos. Si esa información no se gestiona bien, acaba por sobrepasarnos (infoxicarnos), haciéndose inmanejable.

Los gestores bibliográficos no son una herramienta muy fashion a decir verdad, pero sin duda es una de las más útiles para el investigador. Las bibliotecas universitarias suelen dar acceso a algún gestor, previo pago de licencia a alguna multinacional de la publicación científica, o bien podemos hacernos con alguno de nueva generación, basados en la web o como programa de escritorio. Si hace unos meses era Zotero el que despertaba más atención, ahora, por las prestaciones que ofrece, parece que Mendeley le ha ganado la partida.

Mendeley es un gestor bibliográfico que extrae los metadatos de los documentos, y los indiza automáticamente. Básicamente ésta es la base de todo, no es un gestor de referencias, es un gestor de documentos. A esto hay que sumarle una potente búsqueda a texto completo, y múltiples opciones de crear carpetas, generar copia automática de los pdf (ya nos podemos olvidar de nombrar los pdf y de guardarlos en una determinada carpeta), etiquetas, y de compartir bibliografía de forma privada con los colegas. También permite hacer anotaciones en forma de post-it en el pdf, y subrayar texto. Es también una herramienta "colaborativa" y en la nube, un detalle muy 2.0 que está contribuyendo a difundir el producto entre los usuarios de la web social.

Además, para los que nos dedicamos a estas cosas del impacto, ofrece estadísticas de uso, y parece que cada vez van incorporando más medidas y datos que pueden ser muy interesantes para la llamada usage bibliometrics. Incluso se han desarrollado aplicaciones como Readermeter, para cuantificar el impacto de los autores individuales en función del número de lectores de esos trabajos.

Aunque reconozco que yo usaba un programa muy anticuado y pesado para estos menesteres, Procite (genial para la bibliometría, fatal para la organización y manejo de archivos de manera rápida) y que no conozco todo lo que hay en el mercado, Mendeley es mi gestor bibliográfico favorito, una vez desechado Zotero, y dado por imposible entenderme con los programas que ofrecen las bibliotecas.

Mendeley también tiene errores, no pocos, en la extracción de las referencias, por ejemplo, por lo que hay que editar manualmente los registros, no permite editar los formatos prestablecidos de cita ni crear nuevos, no permite la carga masiva de datos (bueno, no todo lo bien que debería), y parece que cuando compartes un archivo con un colega no aparecen las anotaciones que uno hace en el pdf. Estos son algunos de los problemas básicos que yo he encontrado, un análisis más a fondo, y con un propósito más específico, sacaría más limitaciones (como digo, para el análisis bibliométrico me sigo quedando con Procite), pero aún así, la facilidad de uso, y la eficacia en la organización de los documentos científicos es magnífica. Ah, y es gratis, y sin intermediarios.

En definitiva, un producto muy recomendable para la mayoría de investigadores y gestores de información.