¿Se valora la divulgación de la ciencia en el sistema español de I+D?
La divulgación de la ciencia es, en el mejor de los casos, la hermana pequeña de la actividad investigadora (en el peor, no hay hermana que valga). Muchos científicos piensan que es muy complicado transmitir lo que hacen a un público no especializado. Otros, que el mensaje se simplifica tanto que se desvirtúa. Hay unos pocos que contra carros y carretas se esfuerzan por divulgar continuadamente su actividad científica, o la que hacen sus colegas intentando que la ciencia no sea algo árido, y especializado, sino que pueda interesar a cualquiera, y muy en especial a los jóvenes ante la falta de vocación en las carreras científicas.
Pero, ¿cómo se valora a los investigadores que deciden hacer ese esfuerzo por transmitir a la sociedad su trabajo diario? La respuesta es clara, NO se valora de ningun manera. Un reciente artículo en Public Understanding of Science profundiza en esta cuestión, señalando que los científicos españoles hacen divulgación por un compromiso moral con la sociedad, y de manera altruista. Las agencias españolas de evaluación no valoran de forma específica la participación de los investigadores en ferias y semanas de la ciencia, programas de televisión, colaboraciones en prensa general o revistas divulgativas, y demás actividades. Los autores del trabajo dicen sin embargo que una gran parte de los investigadores hacen divulgación; son pocos los que no han acudido a dar una conferencia en su pueblo, colaborado en algún boletín o revista local, dado su opinión en medios de comunicación o guiado a los chavales del instituto en alguna actividad, pero generalmente de manera puntual, aunque de forma altruista, y sin recompensas a cambio. Desde luego por mi experiencia en la Universidad de Jaén los profesores se prestaban a colaborar encantados en charlas de carácter divulgativo, pero involucrarlos en actividades más continuadas o que generaran una mayor carga de trabajo era muy complicado, ya que lógicamente esa inversión de tiempo la podían dedicar a otras actividades más "lucrativas" desde el punto de vista científico.
Los autores del trabajo señalan la paradoja que se haya estimulado al menos sobre el papel en planes de I+D y programas de organismos nacionales, de comunidades autónomas y de universidades la divulgación a la sociedad y sin embargo ésta se haya hecho de forma esporádica, ceñida a proyectos concretos, y pocas veces con la continuidad necesaria. Mi opinión es que a menos que se valore de forma adecuada la actividad divulgadora de nuestros profesores, ésta se seguirá realizando a trompicones, vinculada al voluntarismo y al compromiso de unos pocos activistas de la ciencia, y gracias a la financiación puntual de agencias y organismos (ni decir tiene que estos organismos han reducido al mínimo su aportación a la divulgación en los últimos años).
Aunque los autores del trabajo no lo mencionan, es evidente que dentro de este apartado divulgativo se ajustaría como anillo al dedo la actividad que algunos (pocos) profesores de universidad y CSIC desarrollan a través de sus blogs y actividad en redes sociales, que como es sabido, tampoco se valora en modo alguno (hace unos meses en la UIMP tocamos el tema). Probablemente esto sería un acicate para aquéllos que tienen tanto conocimiento que compartir, y se muestran tan poco.
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TORRES ALVERO C., FERNÁNDEZ ESQUINAS M., REY ROCHA J., MARTÍN SEMPERE M.J. (2011). Dissemination practices in the Spanish research system. Scientists trapped in a golden cage. Public Understanding of Science 20(1): 12-25



Álvaro Roldán dijo
Pues yo creo que hay que valorarle a los científicos este tipo de actividades, pero en el entorno adecuado para ello. Desde luego no soy partidario de su valoración para la obtención de ayudas de recursos humanos, ni para la obtención de proyectos de investigación. Creo que el entorno más adecuado para ello es la valoración de estas actividades para ayudas a centros y unidades de investigación (como el programa Severo Ochoa que dentro de poco abre su convocatoria) y, por tanto, creo que estos centros también deben potenciar mediante incentivos este tipo de actividades entre sus investigadores. Eso sí, lo que no tengo muy claro es cómo medirlas. (Un pequeño dato, el código de conducta para la contratación de investigadores cuenta entre sus exigencias con la valoración de este tipo de actividades del personal investigador... aunque tampoco te dicen cómo valorarlas)
24 Abril 2011 | 09:38 PM